~laCuerda~ No. 67 - Guatemala, mayo del 2004

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laCuerda

Una mirada feminista de la realidad

 

 

 

Año 7, No. 67

Guatemala, mayo/2004

 

¿ejercemos algún poder?

 

editorial

Relaciones entre diferentes

entrada

·         Estrategias y disyuntivas feministas (Paula Irene del Cid Vargas)

·         Sumario noticioso

la médula

·         Recuperación de la simbología femenina (Ana Cofiño)

·         Dicen que ahora estamos mejor... (Andrea Carrillo Samayoa)

·         ¿A quiénes pertenecen nuestros cuerpos? (Paula Irene del Cid Vargas)

·         Las mujeres = trabajo y determinación (Claudia Navas Dangel)

femina sapiens

·         ¿Caminamos hacia nuevas formas de hacer y vivir la política? (Edda Gaviola Artigas)

vida

·         Adela Torrebiarte: "Somos más ejecutoras" (Ledy Orantes)

la paseante

·         La mujer que se revela, se rebela (Lucía Escobar)

·         La Pequeña Lulú ha entrado al Club de Tobi (Virginia del Águila)

·         Vernos y oírnos... más allá de las apariencias (Daniela Sagone)

·         Mujeres con súper poderes (Andrea Aragón)

esta boca es mía

·         "Why do they hate us?" (¿Por qué nos odian?) - A 50 años del derrocamiento de Arbenz (Nuria Maldonado)

·         Poder y Estado (Lily Caravantes)

·         Jefas versus jefes, mi punto de vista (León Aguilera Radford)

·         Podemos cambiar el machismo (Helen Esperanza Son)

aquí y ahora

·         Una marcha que nos devuelve esperanzas (Laura E. Asturias)

·         28 de Mayo - Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres

·         Ellas y el campo (Jacqui Torres)

·         Mujeres en el poder (Claudia Navas Dangel)

reportaje

·         La tragedia de la migración (Jill Replogle)

movida departamental

·         Chiquimula (Marta Elena García)

·         Zacapa (Lucrecia Arriaza)

·         San Marcos (Jeanne Roblero)

·         Huehuetenango (Isabel Sáenz)

·         Guatemala (Patricia Herrera)

·         Izabal (Wendolin Silva)

·         Petén (Asociación Ixmucané)

 

 

Editorial—

Relaciones entre diferentes

 

Sea como definamos el poder, éste se refiere a relaciones que los seres humanos establecemos entre nosotros y con el entorno. Para no irnos por las ramas, demos un vistazo a esas relaciones en este país.

Hablemos del poder tradicional, de las clases dominantes. Si revisamos la historia, veremos que desde el periodo colonial han gozado de grandes privilegios, no sólo materiales sino simbólicos. Han sido ellos el modelo de lo bello, lo bueno, lo deseable. La pigmentocracia criolla es la élite que se enorgullece de su ascendencia europea y que ha sustentado la ideología racista en detrimento de la mayor parte de la población. Otros grupos han acumulado dinero, tierras, armas, espacios de decisión. Ésta es la burguesía local que ha impulsado la vaga y poco integrada identidad nacional, que excluye igualmente a indígenas y a ladinos pobres, a la par que disfruta de la inmunidad que el sistema le prodiga. Entre ellos encontramos finqueros y terratenientes, empresarios, industriales, comerciantes, banqueros, narcos, chafas y otros que han medrado a costa del empobrecimiento de la población, sin devolver más que migajas a cambio de vidas enteras de servicio mal remunerado.

Esos grupos no han construido un Estado de derecho porque les conviene que la ley pueda retorcerse a su favor. Tampoco han contribuido a conservar el patrimonio cultural y natural; más bien se han dedicado a depredar, destruir o acaparar. Se oponen a los mecanismos de control (buen ejemplo de ello es el rechazo, desde el Legislativo, a crear la Comisión de Investigación de Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad -CICIACS-), a reformar el sistema de justicia, a impartir educación para todos. Sobre ellos recae la responsabilidad del grave estado en que se encuentran los sistemas de salud, seguridad, comunicaciones y demás servicios sociales.

En estos grupos las mujeres no han compartido, en condiciones de igualdad, tales beneficios y prebendas ya que, desde su óptica patriarcal, ellas son parte de su propiedad, de sus medios de producción y reproducción.

De esa catadura es la mayoría de los que actualmente ocupan puestos de decisión a todo nivel. En las organizaciones y gremios de la iniciativa privada las mujeres brillan por su ausencia, igual que en los poderes del Estado, en los partidos políticos, las rectorías y direcciones de los centros de educación. Las iglesias son, por excelencia, instituciones jerárquicas, dominadas por hombres, que ejercen el poder sobre las almas de la grey, sin ninguna compasión. Excepciones las hay, como en todo, pero estamos hablando de los colectivos sociales, no de escasos individuos.

Dentro de este marco, se comprende la política que el actual gobierno está impulsando. El tema de los impuestos es otro ejemplo claro: se privilegia a quienes tienen más, argumentando supuestos de "igualdad ante la ley", afectando a quienes a duras penas llegan al fin de mes. En el abordaje de la problemática de la tierra se repite el patrón: la propiedad privada es intocable, aunque la Constitución hable de su función social. Se trata a la naturaleza como si fuese un vientre inagotable. ¿Suena conocido?

Quienes tienen el poder manejan la opinión pública, ejercen más derechos y gozan de mayores posibilidades. La gente que está en el lado opuesto no tiene más remedio que aguantar. Resistir, que es diferente. En eso están quienes exigen acceso a una vida digna, respeto a sus costumbres, libertad sin coacción. La resistencia no se limita a denunciar, sino a plantear y poner en práctica cambios profundos relacionados -allí sí- con actitudes individuales, así como transformaciones sociales profundas. Desde esa perspectiva, el poder se concibe de otras maneras, como potencia, capacidad, habilidad. Se habla más bien de Autoridad, entendida como el reconocimiento social a la ética y responsabilidad que las dirigencias deben ejercer en torno a su prójimo para una mejor convivencia y una vida feliz.

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Estrategias y disyuntivas feministas

Paula Irene del Cid Vargas, laCuerda

 

En Guatemala de nuevo nos encontramos con los poderes tradicionales en el gobierno, contamos con una institucionalidad incipiente a favor de la equidad y una legislación que apoya la descentralización en la toma de decisiones y la participación de las mujeres en espacios locales. Consideramos importante colocar nuevamente en la discusión pública las reflexiones feministas sobre el poder y las mujeres.

Las guatemaltecas tenemos menos acceso a la educación, bienes y trabajo digno. Estamos casi ausentes de los espacios donde se decide esta situación, y totalmente de un imaginario en el que nos veamos y nos vean representadas como seres humanos. Todo ello es lo mínimo que se necesita para llevar una vida con calidad, con opción a tiempo libre para utilizarlo en lo que más nos guste, sea ocio, deporte o arte. Por esto las feministas dicen que las mujeres nos encontramos en una posición de opresión o subordinación.

 

El acceso al poder y un nuevo poder

La búsqueda y definición de estrategias para abordar esta situación iniciaron en el siglo XVIII y son tan variadas como las explicaciones del problema y sus causas.

Al postularse el paradigma de la igualdad y la justicia como ideales universales a los cuales tendrían derecho todos los seres humanos, las mujeres identifican reivindicaciones que les permitirían constituirse como ciudadanas. En el contexto de las democracias liberales, esas luchas se concretarían en reivindicar los derechos a la educación, a la administración de sus bienes y la participación en la toma de decisiones en los espacios públicos, incluido el derecho al voto.

Estas feministas creían y confiaban en el Estado como el instrumento neutral que las protegería contra la tiranía. Pensaban que al lograr el acceso al poder público se garantizaría el acceso igualitario en la esfera pública.

Llegada la década de los setentas del siglo XX, cuando ya se habían logrado medianamente los derechos a la educación y al voto y alguna participación en los espacios profesionales, las mujeres todavía no alcanzaban la paridad respecto a los hombres.

Se consideró importante revisar el conjunto de leyes, identificar y eliminar normativas discriminatorias y desarrollar acciones afirmativas, equilibradoras de la balanza, en forma de políticas públicas y cuotas de participación.

Ante esta situación se desarrollan otros posicionamientos políticos. Montserrat Sagot los sintetiza al explicarnos que hay dos argumentos centrales: "Si se plantea la igualdad como algo que reclamamos sin importar las diferencias, las mujeres tendríamos que negar dimensiones de nosotras mismas y acomodarnos a la norma unitaria; y esta norma no es neutral, es una norma definida y construida desde lo masculino".

Fueron estas feministas, denominadas "de la diferencia", quienes plantearon la existencia de relaciones de poder en la esfera privada del hogar. Con el lema "lo personal es político" se visibiliza que la desigualdad entre mujeres y hombres tiene su raigambre en la reclusión de ellas en lo doméstico, y dado que esa situación afecta a todas -y por ende a toda la sociedad-, es un asunto de interés público y por lo tanto político. Con ello se cuestiona el discurso de la ciudadanía libre e igualitaria.

Estas feministas lograron que se identificara que la división entre el mundo público y el privado no era tan clara como aparentaba, así como la vinculación entre las desigualdades que se daban al interior del hogar y en el mundo público.

De tal cuenta la propuesta de esta corriente consiste en la re-simbolización de las mujeres como seres humanas en capacidad, ser parte de un colectivo humano con la responsabilidad de crear sociedad y cultura, y en la construcción de un sistema basado en símbolos y valores cimentados en la cooperación, no en la dominación.

Desde esta perspectiva "el poder se concibe como corrupto y masculino, y el Estado como la encarnación de este poder. Como consecuencia, se llega a considerar el acceso al poder político y estatal no sólo inútil, sino también peligroso".

 

Dónde estar

Alda Facio opina que, independientemente de las lecturas o estrategias, todas queremos transformar el poder que nos mantiene subordinadas, discriminadas u oprimidas, y para ello necesitamos más poder.

Considera que el problema es que algunas feministas han llegado al poder, pero el feminismo nunca ha estado en el poder: no han estado presentes un programa político, presupuesto o políticas públicas, etc. que planteen la intervención para erradicar el dicotomismo del mundo en lo público y privado, en la sexualización de todos los hechos de la vida y sus efectos en el bienestar; más bien, en el malestar de las personas.

Por ello Facio propone que las feministas debemos estar fuera del poder y dentro del poder: fuera para mantener una visión crítica y dentro para lograr hacer reformas necesarias. Tendremos que dejar la visión dicotómica de entender el poder: que no hay oposición entre revolución y reforma.

 

Y en Guatemala...

La forma nefasta de hacer política en este país nos acecha siempre, de tal forma que accionar políticamente desde las claves que las feministas nos ofrecen se convierte no sólo en un reto: también en una brújula ética.

 

Conceptualizaciones

sobre el poder

Lectura del problema

Estrategias

A partir del liberalismo y el marxismo se ha conceptualizado el poder como algo que se posee o no, que se manifiesta principalmente en la regulación de las relaciones económico-políticas de la sociedad. Se concibe al Estado como el lugar principal de ejercicio de poder. El marxismo plantea que el poder se ejerce por medios materiales e ideológicos.

Las relaciones de poder entre el Estado y las mujeres se consideran represivas y excluyentes, ya que el Estado suele servir a los intereses de los hombres.

Aumentar la participación de mujeres en la vida pública para promover su acceso al poder estatal.

El poder permea todos los aspectos de la vida humana, se crea y recrea en la compleja red de relaciones sociales de cada sociedad. Es percibido como capacidad y energía creadora.

Al crearse y recrearse en la red de relaciones sociales, existe un continuum entre el poder de los hombres en la esfera pública y la esfera privada, cotidiana y relacional.

Arco iris de posiciones, desde las que proponen acciones que promuevan cambios en la vida cotidiana y en la esfera estatal hasta las que proponen la construcción de espacios separados de los poderes estatales y masculinos para que las mujeres puedan desarrollar sus capacidades y construir su propio poder.

Fuente: Esquema elaborado a partir de Montserrat Sagot (1997).

 

Bibliografía

·         Facio, Alda (1997). "Poder malo o poder bueno: los desafíos del poder para las feministas", en "Las mujeres y el poder". Costa Rica: Editorial Mujeres.

·         Sagot, Montserrat (1997). Introducción en "Las mujeres y el poder". Costa Rica: Editorial Mujeres.

·         Valcárcel, Amelia (2000). "La memoria colectiva y los retos del feminismo", en "Los desafíos del feminismo ante el siglo XXI". Sevilla: Instituto Andaluz de la Mujer.

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Sumario noticioso

laCuerda

 

Estado reconoce crimen

Después de 13 años y siete meses del asesinato de Myrna Mack, el Estado de Guatemala reconoció su responsabilidad y denegación de justicia por el crimen. En un acto realizado en el Palacio Nacional de la Cultura y con la presencia de los presidentes de los organismos Judicial, Legislativo y Ejecutivo, activistas de derechos humanos, delegados internacionales y miembros del ejército guatemalteco, el Estado admitió la ejecución extrajudicial de la antropóloga y pidió tibias disculpas por el hecho.

 

Alarmante situación de la niñez y juventud

Casa Alianza reveló que en el 2003 un total de 747 niñas, niños y jóvenes fueron asesinados, 282 más que el año anterior. El promedio fue de 62 homicidios por mes. Los datos indican que casi el 31 por ciento era menor de 18 años y el resto mayor de edad sin alcanzar los 23. Otro estudio realizado por la organización señala que al menos 668 niñas y adolescentes centroamericanas son víctimas de explotación sexual comercial en bares, prostíbulos y salones de masaje en distintos puntos del país.

Además se ha registrado un incremento de violación sexual a infantes. Mientras en abril del 2002 se produjeron 32 de estos casos, en los cuatro primeros meses de este año la cifra ascendió a 98, según estadísticas de la Sección de Lesiones y Víctimas de Violaciones Sexuales, de la Policía Nacional Civil. La mayoría de denuncias suele ser contra un familiar y de cada 100 sólo cinco terminan en juicio directo.

 

Muertes por embarazos

En Guatemala la tasa de mortalidad materna es de 153 mujeres por cada 100 mil nacidos vivos, pero en el caso de las indígenas se eleva a 211. Así lo señala la organización española Intervida.

 

Continúa maltrato en maquilas

Alrededor de 80 mil son las mujeres que trabajan en maquilas, según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Muchas de ellas, por la necesidad de mantener su empleo, deben soportar amenazas, acoso, malos tratos, explotación e impago de prestaciones. En numerosos casos son obligadas a laborar más de 10 horas diarias, de lunes a domingo, por menos de 100 dólares quincenales. En los dos primeros meses del año, la oficina de Inspección del Ministerio de Trabajo recibió 255 denuncias, la mayoría por despidos a embarazadas o en período de lactancia. Existen cerca de 86 empresas que reinciden en cometer faltas contra las personas contratadas. A pesar de ser muchas las acusaciones, el Ministerio de Trabajo se inclina actualmente por tratar de "conciliar" antes de llegar a las sanciones, para evitar que los empresarios se molesten.

 

Deportistas destacadas

En abril se realizó en Guatemala el V Campeonato Centroamericano y del Caribe de Karate Do, en el cual Cheili González obtuvo la única medalla de oro para este país en la categoría de kumite 53 Kg., en tanto Guisela Figueredo, Isabel Quintanilla y Silvana Gandolfo ganaron la de plata en kata por equipos femeninos. La bolichista guatemalteca Valerie Soto ganó medalla de oro en el Campeonato Centroamericano y México de Boliche (Cambowl), que tuvo lugar en Guadalajara el mes pasado.

 

Reporte de violencia

En abril fueron asesinadas 29 mujeres, según reportes de cuatro medios escritos. Cuatro de ellas fueron muertas a golpes, tres más con machete y cuchillo y 15 con arma de fuego. De los siete hechos restantes no se dio información. Una murió por negligencia médica, dos resultaron heridas por impacto de bala y una fue violada. Dos niñas murieron a causa de una tunda.

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Recuperación de la simbología femenina

Ana Cofiño, laCuerda

 

Al poder lo asociamos con una serie de ideas que hemos adquirido a través de la educación, las creencias religiosas, las tradiciones y un sinfín de medios que se ocupan de reproducir un sistema, un orden o un régimen. Estas ideas se imprimen en nuestro subconsciente y forman parte de nuestro bagaje cultural. Son referencias que nos dan raigambre dentro de las colectividades y rasgos de identidad individuales. Llegamos al mundo con una herencia de representaciones que se convierten en puntos de nuestra carta de navegación para la vida. Los símbolos son también un recurso por medio del cual el poder se ejerce, aunque quizá de manera más sutil.

Cuando pensamos en el poder, estamos programados para relacionarlo con dominación y grandeza. Nos han enseñado que el poder es de los seres más fuertes y astutos, de los que tienen más recursos. Desde esa perspectiva, las imágenes que lo ilustran son similares a las que se les atribuyen a los hombres.

Las feministas -al acecho de las trampas que a menudo se les tienden- han descubierto que las representaciones dominantes contienen mensajes encubiertos que es preciso desenmascarar, si realmente deseamos liberarnos. Siempre cuestionadoras, se han dado a la tarea de estudiar y analizar esas formas impalpables de someter a las mujeres a un yugo que se presenta como universal y eterno.

Si revisamos con esa lente crítica la compleja maraña de elementos que constituyen nuestra cultura, muy pronto encontraremos lo que esconde, lo que pretende hacernos creer, lo que se nos impone como verdad.

Por ejemplo, veamos cómo se espera que actuemos en la sociedad. Se afirma categóricamente que los hombres son más fuertes, inteligentes, diestros en el manejo de las armas, posesivos, etc. (Atila, Goliat, Hércules, "Superman", los "Power Rangers"). Las mujeres son, "por naturaleza", débiles, intuitivas, minuciosas, pasivas, etc. Las dosis ínfimas de poder que se nos conceden son: la reproducción de la especie; el poder de influir, como sombras, sobre los demás, y otras características supuestamente esenciales al género femenino, a través de las cuales luchamos por el poder.

 

El sexo bello

El arte nos ofrece un campo maravilloso de representaciones que, desde una pretendida imparcialidad, han sido pilares para sostener el predominio masculino. Las mujeres que aparecen en las iconografías poseen una serie de atributos vinculados a esa relación desigual que tenemos con el poder. Al asociar La Belleza a La Mujer, se dice que es uno de sus más preciados atributos, una cualidad inherente del sexo femenino. ¡Cuánta poesía, cuánto himno y apologías a la apariencia hermosa del cuerpo de las mujeres! Se nos hizo creer que éramos bellas, pero lamentablemente tontas e incapaces. O bellas, pero malas. Abundan los personajes femeninos de este tipo. En Guatemala, por ejemplo, está la Siguamonta, que con su belleza atrae a los hombres, para hacerles el mal, en venganza, o por despecho. Hasta la actualidad, muchos hombres eligen como esposas a las más lindas, las que se parecen más al modelo que convenga según el lugar y el momento. Hace unos siglos, las mujeres rollizas, con abundancia de carnes, eran las ideales. Con el paso del tiempo, llegamos a las desnutridas y ahora nos enrumbamos hacia las plásticas. Quienes deciden cómo debe ser la belleza no son mujeres. La estética es creación masculina: bajo sus reglas se separa lo bello de lo desagradable, lo artístico de lo rústico, lo deseable de lo descartable.

Cleopatra conquistó a César y a Marco Antonio haciendo uso de sus dotes femeninas, los sedujo con su inigualable belleza para satisfacer su afán de poder. Más o menos lo mismo hemos escuchado decir de doña María Vilanova de Arbenz y de Evita Perón. La combinación guapa/perversa o bella/burra son lugares comunes en la literatura, en la cultura popular, en la música y el cine. Sólo es cuestión de fijarse. Nos dicen que la belleza es nuestra arma, nuestra herramienta para cazar. Y ¡ay de las que no sigan estos patrones!, sobre ellas caerán condenas y desprestigio. Las mujeres que no hacen algo por tener la apariencia esperada, no entran a esos mercados, son desechadas. Las que a voluntad renuncian a esas prisiones, pasan a nadar contracorriente.

 

Cultura feminista

Es inmensa la cantidad de imágenes que confirman, fortalecen y reproducen la ideología patriarcal. Nos sentimos inermes ante una marejada de tales dimensiones, pero si descubrimos algunas claves podemos no sólo desnudar su lado perverso, sino oponerle imágenes propias que conduzcan hacia otras posibilidades de ser y estar en el mundo.

En la historiografía oficial encontramos algunas representaciones femeninas que podemos examinar para detectar cuáles son las características y los atributos que se les otorgan y cómo se adecuan a la ideología patriarcal dominante. Desde el periodo prehispánico encontramos deidades claramente femeninas, casi siempre asociadas a la fertilidad, pero también a la muerte. La muerte percibida como lo inexorable, lo misterioso y desconocido también es vinculada a las mujeres. Muchas de esas deidades son el lado oscuro, la noche, el frío, la humedad; son aquello que hay que temer por sus poderes mágicos. A algunas se las representa ataviadas con muchos lujos y adornos, con atributos de autoridad, pero rara vez encontramos a mujeres representadas en posiciones de poder político, como reinas o princesas. Habría que tener más elementos para hacer esta evaluación a profundidad.

Más tarde, y haciendo un recorrido apresurado, damos con Beatriz de la Cueva, la última esposa del más sanguinario conquistador, que por azares del destino fue la primera gobernadora de la Capitanía General. De ella hemos recibido una imagen de mujer resignada, débil, dependiente, temerosa, que al quedar viuda se sume en la locura del dolor.

Dando otro salto en el tiempo tenemos a Dolores Bedoya, esposa de uno de los célebres próceres que firmaron la vergonzante independencia. Lo poco que nos dicen de ella es que salió a quemar cohetillos para celebrar con el pueblo. No nos hablan de sus conocimientos, de sus aportes a la discusión. No nos dejan ver sus intereses políticos; aparece como una figura sin mucho relieve.

Seguimos en este viaje vertiginoso y aterrizamos en el siglo XX, donde las imágenes se transmiten por medios masivos, y allí topamos con mujeres más modernas, que trabajan y estudian pero viven para los demás. Acá los ejemplos son muchos y variados: María Chinchilla, la altruista, mártir que es asesinada por participar en una manifestación. No nos hablan de su valor, de su temple y coraje, ni de sus compañeras maestras, ni de las mujeres que salieron a las calles a derrocar al tirano. Con Rogelia Cruz han intentado explotar más su aspecto físico, anulando su participación política en los movimientos revolucionarios.

Con el nuevo protagonismo que las guatemaltecas han ido conquistando, vemos con cierto optimismo el surgimiento de simbologías menos opresivas que nos dibujan a mujeres valientes, osadas, imbuidas del espíritu subversivo que sueña con cambiar el mundo. Estas cualidades, así como los atributos que acompañan a las líderes sociales y políticas de los periodos recientes, llevan la marca feminista que reivindica para las mujeres otras condiciones de vida, otros espacios en la sociedad y otras imágenes para representarlas.

No es casual que tras años de luchar por ser respetadas y tomadas en cuenta, hoy contemos con un apreciable acervo de creaciones artísticas e intelectuales que nos representan en otras posiciones. Ésta es la producción que hacen artistas, escritoras, científicas, periodistas, artesanas y mujeres en general cuando descubren ese gran poder que les da manejar sus cuerpos y sus vidas para sí.

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Dicen que ahora estamos mejor...

Andrea Carrillo Samayoa, laCuerda

 

Hay quienes aseguran que las cosas han cambiado y ya no hay de qué quejarse pues no estamos tan jodidas como antes. Asumen que con votar, trabajar fuera de casa, ocupar puestos de gobierno, participar en la toma de decisiones y determinar algunos aspectos de nuestra vida y del hogar, la situación marcha bien y debemos estar contentas.

La realidad es que no estamos en iguales condiciones. La felicidad no se alcanza mientras en los chances somos nosotras a quienes se nos exige más y nos pagan menos aun cuando estamos igual o mejor preparadas que ellos. El mayor porcentaje en los puestos de gobierno y decisión es ocupado por hombres.

Se dice que estamos presentes al momento que se toman las resoluciones importantes que atañen al país, pero ¿cuántas veces se escuchan e integran las demandas de las guatemaltecas?

Entrevistamos a tres mujeres de diferentes edades, dedicadas a distintas funciones, para conocer un poco lo que se piensa y vive día a día con relación al poder.

 

Cómo se concibe el poder

El diccionario de la Lengua Española ofrece diversos significados del poder. Uno de ellos es "tener expeditas la facultad o potencia de hacer una cosa". También "dominio, imperio y jurisdicción que se tiene para mandar o ejecutar una cosa", así como "tener facilidad, tiempo o lugar" para hacer alguna actividad.

Antonieta Mendizábal, madre y ama de casa, considera que es determinar el rumbo de su vida. "Para mí es tener libertad y un cimiento construido de que una no depende de las demás personas para poder proyectarse y salir adelante".

La comisaria Milagro López, una de las únicas cuatro mujeres con cargo jerárquico dentro de la Policía Nacional Civil (PNC) en el distrito central, comenta al respecto: "Es tener fuerza para desarrollar una actividad profesional, personal o espiritual".

María Antonieta Ávila, madre superiora de la congregación Misioneras Hijas de San Jerónimo Emiliani, opina: "Muchas veces se confunde con dominio y es más como un espíritu de servicio. Cuando una tiene autoridad se puede hacer mucho en beneficio de las demás personas, en lugar de aplastarlas".

 

Cada una en su espacio

Milagro López, de 35 años de edad, tiene 17 de trabajar en la PNC. Recientemente ascendió al puesto de comisaria, que se encuentra en la escala máxima de la institución. Tiene bajo su mando a aproximadamente 20 mil personas, de las cuales el 90 por ciento son hombres y 2,189 mujeres. Menciona que el poder de ellas sólo es reconocido cuando tienen un alto rango. "Los compañeros dan mucha importancia a su fuerza física y dicen que las agentes, por las múltiples ocupaciones, no se dedican a su trabajo".

María Antonieta Ávila, quien a sus 61 años es la encargada del Hogar Marina Guirola Leal -que habita y atiende a 20 niños con discapacidad- dice: "En la iglesia jerárquica las mujeres no ejercen ningún tipo de poder y dentro del sacerdocio no hay campo para las religiosas". Ellas tienen autoridad únicamente en las congregaciones a las que pertenecen y por lo general son quienes hacen el trabajo social de la comunidad.

Vale la pena mencionar que recientemente sor Enrica Rosanna fue promovida para desempeñar altas funciones en el Vaticano como subsecretaria de una Congregación del Ministerio de los Religiosos, convirtiéndose en la primera mujer en acceder a un elevado cargo en la iglesia.

Cuando Antonieta Mendizábal decidió dejar su empleo para dedicarse al cuidado de sus dos hijos y a las tareas del hogar, no sabía cocinar. Entonces decidió tomar cursos de gastronomía, que le sirvieron para montar su propio negocio, con lo cual mantiene a sus hijos y goza de independencia económica.

Es ella quien establece las normas de la casa y son respetadas. "La autoridad que tengo la ejerzo educando a mis hijos, evitando reproducir los patrones establecidos para hombres y mujeres". En la escuela de su hijo mayor están por implementar, en la clase de artes industriales, enseñanzas de costura, planchado y cocina, entre otras, a raíz de la inquietud que ella exteriorizó en una junta de "padres" de familia.

 

Participación política

Recientemente el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) presentó su informe "La democracia en América Latina", que muestra un aumento en la participación de las mujeres en este ámbito. El documento revela que el promedio de representación en los parlamentos de la región ascendió del 8 al 15.5 por ciento desde los años 80 hasta la fecha, aunque aclara que la inclusión en estos espacios aún es limitada.

Por años se ha ubicado a las mujeres en los ámbitos privados. Salir al mundo público ha sido un gran logro en una sociedad donde las costumbres familiares, la educación, las normas y estereotipos sociales constantemente transmiten mensajes de sumisión, recato, debilidad y dependencia. Pero no por eso la situación es mejor: cada vez son más las que deben combinar los quehaceres del hogar con el trabajo remunerado.

En nuestro país, la representación femenina en el Congreso de la República es de apenas 8.8 por ciento: del total de 158 curules, sólo 14 son ocupadas por mujeres. En las alcaldías únicamente detentan tres de los 331 puestos. En el gobierno anterior hubo tres ministras y en la administración actual sólo son dos.

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¿A quiénes pertenecen nuestros cuerpos?

Paula Irene del Cid Vargas, laCuerda

 

La respuesta puede resultar obvia, pero el hecho de que hasta en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (El Cairo, 1994) se acuñara el concepto de "derechos reproductivos" y se diera la gran discusión (sin consenso) sobre los "derechos sexuales", indica que a escala mundial falta mucho para que cada persona se reconozca con derechos de propiedad sobre sí misma. Y para quienes se consideran dueñas de su cuerpo, faltan condiciones que les permitan hacer con él lo que deseen, sin que se aplique alguna normativa social que les restrinja.

Foucault nos ayuda a comprender cómo la vigilancia estatal de las personas pasó del espacio confesional a la mente individual. Así, a través de nuestro proceso de socialización vamos asumiendo o (si las circunstancias lo permiten) rebelándonos ante las normativas impuestas. De esa cuenta podremos considerarnos con derechos para ciertas cosas o no.

Aparte de este proceso individual, la medicina y quienes la ejercen se han apoderado de muchos aspectos relacionados con nuestro cuerpo. Esta ciencia decide lo importante: lo que es necesario comprender y por lo tanto investigar; los servicios que se prestan y los que no; lo que desean informar y lo que no.

 

Recuperando el cuerpo

Desde el movimiento mundial de mujeres logramos medidas como las de El Cairo y algunos avances son producto de las negociaciones de mujeres con investigadores y funcionarios de salud pública. Así, la Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil 2002 agregó elementos que ayudan a describir la situación de los derechos reproductivos de las mujeres. Hoy sabemos en lenguaje académicamente avalado lo que ya sabíamos desde otros acercamientos: que las mujeres no pueden ejercer su derecho a la libre movilidad ni a decidir sobre su cuerpo.

La Instancia Coordinadora de Acciones Políticas por la Salud y el Desarrollo de las Mujeres, integrada por más de 20 agrupaciones (salud, mujeres, derechos, etc.), está observando y dando seguimiento a las acciones del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social. Entre sus demandas está el cumplimiento del marco legal nacional e internacional respecto a la salud de las mujeres y la niñez, incluyendo la salud reproductiva, acceso a servicios básicos en condiciones de calidad y calidez, políticas apropiadas de financiamiento, recurso humano calificado, e información y medios para prevenir infecciones de transmisión sexual -incluido el VIH/sida-, violencia intrafamiliar y abuso sexual.

Las actuales autoridades del Programa de Salud Reproductiva refieren que las demandas de la Instancia serán consideradas. Sin embargo, carecen de mecanismos que les permitan informar apropiadamente sobre la asignación presupuestaria para acciones a favor de la salud de las mujeres y de sus derechos reproductivos; también les constituye un reto la construcción de indicadores que posibiliten solventar la calidez y calidad en un espacio profesional en el cual se han comercializado la salud y el cuerpo, lo que nos lleva a la transformación de las representaciones que tiene el personal sobre las mujeres.

Sin duda, uno de los grandes desafíos para el movimiento es la comunicación con esas mujeres que todavía consideran naturales la reclusión, la violencia y el pedir permiso, para que pasen a sentirse con derecho a tener derechos sobre su cuerpo.

 

Derechos del cuerpo

 

Están arraigados en los principios básicos de los derechos humanos y abarcan dos principios fundamentales: la atención a la salud sexual y reproductiva, y la autodeterminación sexual y reproductiva. Son el resultado de una serie de derechos civiles, políticos, sociales, culturales y económicos que incluyen los derechos a:

 

·         la salud, la salud sexual y la salud reproductiva, incluido el derecho a la planificación familiar,

·         decidir el número de hijos y el espaciamiento de los nacimientos; casarse y constituir una familia,

·         la vida, la libertad, integridad y seguridad,

·         no ser discriminada por cuestiones de género,

·         no ser agredida ni explotada sexualmente,

·         no ser sometida a tortura ni a otro tipo de castigos o tratamientos crueles, inhumanos o degradantes,

·         modificar las costumbres discriminatorias contra la mujer,

·         la privacidad y la intimidad,

·         disfrutar del progreso científico y dar consentimiento para ser objeto de experimentación.

 

 

Actividad para la que

se debe pedir permiso

al esposo o compañero

Porcentaje de mujeres de 15 a 49 años

de edad en unión que deben pedir permiso

al esposo para realizar actividades

 

Sin escolaridad

Universitarias

Total

Salir sola fuera de casa

81.1

24.6

70.8%

Algún gasto de la casa

68.3

17.1

55.3%

Visitar a familiares

72.0

17.1

60.0%

Visitar amigos

57.0

21.5

48.8%

Trabajar fuera de casa

54.1

23.9

49.6%

Participar en actividades de su comunidad

66.8

27.0

56.1%

Utilizar algún método de planificación familiar

55.0

22.9

51.9%

Ir al médico cuando se siente enferma

74.5

20.4

62.2%

Administrar dinero de la casa

59.2

18.3

47.3%

Seguir estudiando o aprender oficio

49.4

21.8

44.4%

Fuente: Encuesta Nacional de Salud Materno Infantil 2000

 

Fuentes

·         Instancia Coordinadora de Acciones Políticas por la Salud y el Desarrollo de las Mujeres (2004). "Intervenciones Prioritarias en Salud Integral de las mujeres y la niñez incluyendo la salud reproductiva".

·         Obando, Ana Elena (2003). "Derechos sexuales y reproductivos". Women’s Human Rights net. www.whrnet.org/docs/tema-derechossexuales.html

·         Silva, Alejandro. Director del Programa de Salud Reproductiva del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social.

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Las mujeres = trabajo y determinación

Claudia Navas Dangel, guatemalteca, periodista

 

Las mujeres constituyen gran parte de la fuerza laboral del país, pero los salarios que perciben por su trabajo son mínimos. No obstante, si sumáramos todos los salarios y lo que ganan las que laboran en el área informal, así como las horas que invierten en desempeñar las tareas del hogar, tendríamos claro que el poder económico de Guatemala se basa en buena medida en el desempeño de las mujeres.

Basta con ver los números. Aquí las mujeres constituyen el 49.6 por ciento de la población. La tasa de analfabetismo muestra una brecha sustancial entre los sexos: 21 por ciento para los hombres y 34 por ciento para ellas -- cifras que no hacen diferencias cuando de trabajar se trata.

De acuerdo al Informe de Desarrollo Humano, Mujeres y Salud, en los últimos años el 60 por ciento de las guatemaltecas se insertó en el sector comercial, un 68 por ciento en la industria manufacturera y el 49 por ciento en la agricultura y el servicio doméstico.

La situación de pobreza que enfrentan los hogares guatemaltecos contribuye a que las niñas formen parte de la Población Económicamente Activa (PEA) desde los nueve años en el mejor de los casos.

Pese a que están inmersas en el mundo laboral desde pequeñas, no todas saben lo que significa un salario y muy pocas devengan uno que sea justo, pese a que la Organización Internacional del Trabajo especifica "igualdad de remuneración" en el Convenio 100, que fue ratificado por Guatemala.

En el documento "La mujer y la agricultura", de la FAO, se cita que del 52 por ciento de mujeres que trabajan en la zona rural sólo el 21 por ciento lo hace con remuneración, mientras el restante 31 por ciento trabaja sin ésta. Ellas se desempeñan en diversas labores que van desde el trabajo en casa -que implica preparar alimentos, cuidar a los hijos y la economía familiar, entre otros- hasta empleos en oficinas, fábricas, el campo y la calle.

Las leyes son ambiguas y retrógradas: hasta 1998 las mujeres aún dependían de la autorización del esposo para poder trabajar, algo absurdo si se toma en cuenta que desde 1989 ya constituían un 25 por ciento de la PEA. Aquéllas que se desempeñan en el servicio doméstico y las maquilas no cuentan con una legislación a su favor; los dueños de estas empresas pueden cerrar sus puertas y volver a abrir con otro nombre, amparados por el Decreto 65-89, con lo cual se violan los derechos humanos de miles de mujeres que trabajan siendo explotadas, no sólo laboralmente sino también en su dignidad como seres humanos.

En síntesis, las mujeres somos parte importante de la economía guatemalteca desde cualquier punto de vista. Aunque esté aún muy lejano el día en que una de nosotras pueda ocupar la presidencia del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF) o de la Cámara de Comercio, diariamente hacemos esfuerzos por superarnos como personas, por sacar adelante a nuestras familias y por mejorar nuestro país.

Y el que piense que los hombres son la imagen más cercana al trabajo y dinero que se gasta en casa, que abra los ojos y se dé una vuelta por cualquier empresa, local o puesto y verifique quién está ahí, despachando, contestando el teléfono, escribiendo en la computadora, cocinando, cosiendo en una máquina, bañando a sus hijos o pintando una pared.

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¿Caminamos hacia nuevas formas de hacer y vivir la política?

Edda Gaviola Artigas, feminista, directora del

Centro de Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH)

 

No voy a hablar del poder entendido como la capacidad humana del "poder hacer". No voy a hablar del poder como "empoderamiento", voy a intentar una reflexión del poder como práctica política de mujeres que vivimos en una cultura patriarcal y racista. Sólo desnudando ese poder podremos iniciar la construcción de otro tipo de relaciones entre mujeres y como mujeres hacia el mundo.

 

¿Qué es el poder?

La posibilidad de mandar, controlar o decidir sobre otra persona o grupo de personas, o hacia toda la sociedad, se ha analizado tradicionalmente desde fuera, desde los grupos económicos, políticos, militares con ciertas características étnicas y culturales, que es la acepción más visible y conocida del poder. Sin embargo, pocas veces analizamos la red de poderes que se articula en la sociedad y que posibilita que se sostenga un sistema de dominio que va significando y simbolizando todas las relaciones humanas.

El poder, nos decía Michel Foucault, no es algo que se adquiera, arranque o comparta. El poder se ejerce a partir de innumerables puntos y en el juego de relaciones móviles y no igualitarias. Las relaciones de poder entre las personas están siempre asociadas a otras relaciones, como son las económicas o políticas, las relaciones de conocimiento o las relaciones sexuales. Es decir, están íntimamente vinculadas a las desigualdades sociales de todo tipo y, por tanto, al ejercicio de dominio de unos hacia otros/otras. Las relaciones de poder son siempre intencionales, no hay poder que se ejerza sin una intención o un objetivo determinado de control o mando.

Y el poder como mecanismo de dominio no sólo se encuentra escondido en estas múltiples relaciones, sino también en lo más íntimo de nuestro ser, cada vez que nos reprimimos un deseo, nos censuramos, nos coartamos la libertad en función de nuestras asignaciones culturales, ahí se encuentra agazapado un pequeño dictador o patriarca intercalado con nuestros huesos.

Y al mismo tiempo, cuando se produce el ejercicio de poder se genera resistencia, esto significa que siempre que se ejerce el poder se produce en la persona que lo recibe, una resistencia que puede asumir dos caras: quedar atrapada en la victimización o transformarse en rebeldía con potencialidad de cambio social.

 

¿Cómo se aplica en nuestras vidas?

Las mujeres vivimos permanentemente afectadas por las relaciones de poder, el ejemplo más claro y dramático es la violencia que nos afecta en todos los ámbitos de la vida social, principal mecanismo de dominio y opresión para sostener la exclusión y marginación de nosotras las mujeres.

En este contexto, difícilmente nadaremos como pez en el agua en los laberintos de la política y el mundo público, que es el terreno del poder más evidente. Culturalmente mal hechas, las mujeres buscaremos el reconocimiento a partir de prácticas que hagan olvidar que tenemos un cuerpo sexuado, diferente, desvalorizado y que no ha sido parte de la construcción social y que es ajeno, extraño, extranjero en el mundo reservado y exclusivo de los hombres.

En ese mundo, intentaremos ser las más inteligentes, estaremos permanentemente rindiendo examen, desearemos ser las elegidas, las primeras del curso, las queridas y reconocidas, pues sabemos, aunque no lo digamos en voz alta, que no todas lograremos ser parte de ese círculo.

 

Los pequeños poderes

Ocultaremos nuestros propios ejercicios de poder, limitados y restringidos. No diremos nunca que ejercemos los pequeños poderes de la zancadilla, de la manipulación y el chantaje aprendido como mecanismo de sobrevivencia desde ese lugar de víctimas y culturalmente asignado de "lo femenino", en nuestras relaciones afectivas y principalmente en la relación con otras mujeres.

Esos pequeños poderes los ejerceremos desde el lugar privilegiado del conocimiento académico y la desvalorización de los otros saberes que tenemos las mujeres. Desde el no reconocimiento al quehacer de las otras, a las formas organizativas y de pensamiento que se han generado más allá de nuestro consentimiento. Desde esos pequeños poderes, levantaremos nuestro dedo acusador hacia otra mujer que, escapada de la línea de las idénticas, será el símbolo autoritario que necesitamos para revalorizarnos y con nuestra voz "suave y femenina" ejerceremos ese pequeño poder desde la competencia por el reconocimiento masculino.

 

Y entonces... ¿cómo cambiamos el mundo?

Si el ejercicio del poder genera resistencia y esa resistencia tiene una doble cara, debemos decidir en qué esquina de los cambios deseamos situarnos, para hacer consciente dicha resistencia. Ubicadas en esa línea difusa entre la víctima y la rebelde, deberemos reconocer que la víctima sobrevive y que la rebelde transforma.

Si elegimos el difícil camino de la rebeldía y, por tanto, de transformar el mundo y sus relaciones, deberemos, en primer lugar, hacer una revisión profunda de nuestros propios poderes con las personas que nos rodean. Deberemos darnos cuenta cuando estamos afectando a otros y otras, tendremos que desnudar nuestra victimización, nuestros pequeños poderes, nuestra necesidad ilimitada de reconocimiento para transitar hacia la rebeldía, desde lo más profundo de nuestras vidas, y construir nuevas formas de relación desde otros valores dignos de ser alcanzados como son el respeto, la colaboración y el reconocimiento a nuestras diferencias, como la mayor de las riquezas.

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Adela Torrebiarte: "Somos más ejecutoras"

Ledy Orantes, laCuerda

 

Casada y madre de dos hijos, Adela Torrebiarte tiene estudios en arte y variadas experiencias de participación. Le gustan la administración, el orden, la honradez y transparencia en el manejo de fondos. Forma parte de la agrupación Madres Angustiadas y ha sido presidenta de la Liga Nacional de Fútbol. En esta oportunidad expone consideraciones acerca de los espacios de decisión y poder, así como sus satisfacciones en esta acción.

 

¿Qué es el poder?

"Lo entiendo con humildad, acompañado de cabeza y corazón. Son dos ingredientes que hacen adquirir poder para el bien común. Influye mucho el sentimiento de servicio y participación".

 

¿Qué diferencia hay entre poder y decidir?

"Van muy ligadas, porque al ejercer autoridad una tiene que tomar decisiones. La vida está llena de resoluciones buenas o malas, equivocadas o correctas, pero ésa es una de las responsabilidades de poder decidir".

 

¿Cómo llega a Madres Angustiadas?

"Con algunas amigas en 1995 decidimos hacer algo, en lugar de quejarnos de las deficiencias de los sistemas de seguridad. Reunimos más de 16 mil firmas de mujeres y las presentamos a los tres poderes -Ejecutivo, Legislativo y Judicial- junto a una petición y exigencia de velar por la justicia y la seguridad del país. Al año siguiente secuestraron a mi hijo. La secuela que deja esto no la puede una superar tan fácilmente. Entonces decidí participar más. Mi trabajo en Madres Angustiadas ha girado alrededor del apoyo a las víctimas, no sólo de secuestros, sino en casos de robo de niñas y niños, así como en violación de mujeres".

 

¿Qué estructura dirige Madres Angustiadas?

"No hay una junta directiva. Tenemos comisiones encargadas de hacer distintas cosas. Nos reunimos semanalmente. Una de nuestras fortalezas es que hemos sido muy propositivas; no sólo hemos criticado sino propuesto y participado".

 

¿Cuáles son sus mayores satisfacciones con Madres Angustiadas?

"Contribuir a que muchas víctimas hayan regresado a sus hogares. También el hecho de ir comprometiendo al sistema de justicia en el trabajo. Aprender a agradecer a todos esos héroes anónimos que trabajan en el Ministerio Público y la Policía. Hay jueces que con nuestra presencia y participación sienten la responsabilidad que tienen ante la ciudadanía guatemalteca".

 

¿Está trabajando algún otro tema de seguridad?

"Actualmente participo en la Comisión Preparatoria del Consejo Asesor de Seguridad. Fui propuesta por algunas organizaciones para formar parte de ésta. Acepté porque mi tema ha sido la seguridad. He adquirido experiencia y en nuestro país urge tratarlo; es uno de los compromisos de los Acuerdos de Paz. Otras mujeres propuestas para este Consejo son Iduvina Hernández y Helen Mack".

 

¿Cómo incursiona en el fútbol?

"Los equipos del interior necesitaban representante en la capital ante la Liga Nacional. Me propusieron ser la delegada del equipo Cobán Imperial. Por vivir en la ciudad de Guatemala me nombraron presidenta adjunta. Cuando empecé a participar en las asambleas, durante un año y medio yo era la única mujer".

 

¿Cómo llega a ser presidenta de la Liga Nacional?

"La presidencia estaba vacante, porque quien fue elegido renunció. Me propusieron y les dije que lo platicáramos pues creo que en este ámbito hay que contar con consenso para poder trabajar. Ganar la elección con un voto de diferencia complica las cosas. Aunque al principio algunos integrantes manifestaron su descontento por que una mujer fuera presidenta, finalmente estuvieron todos de acuerdo con mi elección".

 

¿Por qué no aceptó su reelección como presidenta de la Liga?

"Terminé la presidencia en el 2003. Propusieron reelegirme y de hecho así fue. Hubo quienes no querían que me fuera. Sin embargo, un día antes de tomar posesión empezaron los enemigos a decir que me quería eternizar. No me sentía cómoda porque el estatuto establece que no puede haber reelección, así que renuncié al cargo. Sigo aquí porque hace un mes fui nombrada en una comisión de la Federación Internacional de Fútbol Asociada (FIFA), pero esto es temporal".

 

¿Cuáles han sido sus grandes logros en el fútbol?

"Había enormes deudas, más o menos de un millón de quetzales, que se saldaron. Se compró el edificio de la Liga, las oficinas, y hubo un superávit de 600 mil quetzales en tres años. Esto comprueba que con honradez, trabajo e interés por el bien común se sale adelante. Para mí fue un reto y me siento orgullosa.

"En el fútbol ha habido cambios importantes. He tratado de descentralizar el deporte porque todo era en la capital, Comunicaciones y Municipal. Para que haya un buen espectáculo, a los deportistas hay que darles oportunidades y habrá mejores equipos. Es un reflejo de lo que es Guatemala en todo, pues el interior del país se ha olvidado.

"De cómo recibí la Liga a cómo la entregué, me siento muy satisfecha. El deporte une y se puede sacar a un pueblo de la depresión o del negativismo por medio de él. Para mi gusto, la actitud de muchos guatemaltecos es muy negativa; no creo en el dicho ‘piensa mal y acertarás’".

 

¿Algunos aspectos que quiera resaltar?

"En este mundo, no importa que un hombre tenga 20 mujeres; es macho y qué topado. Pero si una mujer tuviera 20 hombres sería la peor prostituta del mundo.

"Un aspecto que me ha costado es que los enemigos, en lugar de presentar una lucha franca, la socavan a una. Mi respuesta es que he sido bastante necia y testaruda o, si quiere llamársele, luchadora".

 

¿Tiene alguna identificación con el feminismo?

"Sí, lo he entendido más a través del trabajo realizado".

 

¿Es usted feminista?

"Valoro mucho a la mujer; no excluyo a los hombres. Éste es un mundo de hombres y mujeres. Es mucho más fácil comunicarse con las mujeres. Quiero que me respeten y lo he logrado. Siento que mi toque femenino es importante. El punto de vista de una mujer es más sensible, porque una analiza cosas que ellos no, pues no las ven. Nosotras tenemos la capacidad de hacer varias cosas a la vez.

"Somos más ejecutoras. Las guatemaltecas somos muy arrechas, pues la mayoría saca adelante a los hijos y a los maridos".

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La mujer que se revela, se rebela

Lucía Escobar, laCuerda

 

A mis manos cayó "El país bajo mi piel", de la nicaragüense Gioconda Belli. A través de las páginas de este libro me voy enterando de muchos pormenores de la revolución sandinista de nuestro vecino país. Todo contado por la prosa sencilla de una de las protagonistas de esta lucha. Una mujer brillante, escritora, madre, esposa, amante, una feminista que tuvo que enfrentarse al machismo de los que se llamaban revolucionarios.

Las lecciones de la vida de esta mujer son muchas, porque además su historia puede ser comprendida por cualquiera. Ella, que estaba destinada a ser una madre y esposa ejemplar de una familia acomodada de Managua, descubre, gracias al amor, que hay un mundo más allá de los pañales y las pachas. Así, con una convicción y una fuerza espiritual espectaculares, va internándose en los problemas sociales de su país. Sin miedo, sin temor, con una increíble fuerza humana se enfrenta a lo que el destino le ofrece: un amor intenso con un guerrillero (luego descubre que no es la única), pasar armas a la frontera, el exilio, la desilusión política de una revolución y el amor con un periodista estadounidense.

A lo largo y ancho de este relato se va a conociendo a una mujer intensa; una escritora que se pasea con Julio Cortázar a orillas del Sena mientras escucha de la voz misma del argentino los lugares que le inspiraron la creación de "Rayuela"; luego la vemos practicando tiro en algún polígono clandestino, mientras es felicitada por Fidel Castro; en otra imagen está luchando como leona por mantener la custodia de sus hijas; y otras se codea con la "hi-life" de Nicaragua para planear los detalles de un comando subversivo.

Emocionante, intenso, tierno, este libro es una puerta abierta a la vida de mujeres que no se han conformado con un papel pasivo en la historia. Gioconda Belli confiesa al principio del libro que dos cosas decidieron su vida: "el país donde nací y el sexo con que vine al mundo". A partir de esto, sus memorias de amor y guerra, como las llama, son una serie de confesiones intelectuales, políticas y personales que van dibujando la figura de una escritora que ha ganado importantes reconocimientos como el Premio Casa de las Américas de Cuba, el Premio a la Mejor Novela Política del Año y el Premio Ana Seghers. Sus novelas, cuentos y poesía son una excelente amalgama entre la experiencia personal y social de su protagonista.

En mi ejemplar de "El país bajo mi piel" hay una frase subrayada, que quizá encierra una verdad con la que me siento identificada y que quisiera compartir: "No se puede moldear la propia vida de acuerdo a los prejuicios infundados de los demás".

Rompamos pues los prejuicios e internémonos en un mundo de aventura, la aventura de vivir nuestro propio destino.

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La Pequeña Lulú ha entrado al Club de Tobi

Virginia del Águila, periodista y comunicadora social

 

¿Se acuerdan de las tiras cómicas de "La Pequeña Lulú"? La niña de los canelones y su inseparable amiga "Anita" jugaban con Tobi y otros chicuelos, pero la diversión se acababa cuando la pandilla masculina se encerraba en su club, exclusivo para ellos.

Algo así ocurre en nuestro mundo laboral. Parece un gran "Club de Tobi", donde en cada puerta hallamos el cartelito de "prohibida la entrada a las niñas". Sin embargo, nosotras hemos ido retirando estos rotulitos y ganándonos un espacio propio. A base de esfuerzo y sacrificios, venciendo obstáculos que antes fueron infranqueables, las mujeres hemos logrado entrar al exclusivo "Club de Tobi".

El ámbito de la cultura es uno de estos reductos, quizá el que reporta mayor presencia femenina a todo nivel. En Guatemala se aprecia desde la creación -con el trabajo de escritoras, actrices, directoras de teatro, pintoras, escultoras, fotógrafas y videastas- hasta la administración -con directoras de escuelas de arte, gallerías, centros y fundaciones culturales, incluyendo a funcionarias de gobierno y una ministra de Cultura y Deportes-.

El recorrido por este sendero no ha sido fácil. Aunque las disciplinas relacionadas con la cultura (tradicional y erróneamente) son consideradas "propias para la mujer", no implica que tengamos el camino allanado. Quienes hemos emprendido tareas en este campo hemos tenido que demostrar que poseemos múltiples "gracias" a modo de justificar nuestra presencia en ese universo laboral.

Además de rendir cuenta de nuestra inteligencia, debemos demostrar constantemente nuestra capacidad, habilidad y experiencia profesional, aptitud para formar equipo y posesión de fortalezas como el don de mando, la sangre fría, el tacto y la prudencia... todo aderezado con la consabida dosis de simpatía y femineidad que nuestros colegas esperan de nosotras. Está de más acotar que la mitad de estas "gracias" no se esperan de un hombre, quien (supuestamente) "por naturaleza" está dotado de ellas y no necesita demostrarle a nadie que las posee... ¡y bien! (ya vas).

En todo caso, insisto: las mujeres hemos conseguido espacios en el mundo cultural y estamos bien representadas en él. Sin embargo, aún no poseemos ni ejercemos el poder, en éste o en otro ámbito.

La representatividad no nos ha obsequiado una cuota de poder. Con pocas excepciones, las grandes decisiones siguen supeditadas a la consideración de uno o más hombres con jerarquía superior a la nuestra. Podemos crear geniales y ambiciosos proyectos, diseñar importantes políticas o estrategias culturales, pero necesitaremos del aval y el visto bueno de un hombre: el jefe, el director de la organización, el mismísimo "Señor Presidente".

Según la española Carmen Alborch, en los últimos veinte años las mujeres hemos "irrumpido" y "trastocado" ámbitos como la cultura, la educación o el trabajo remunerado. No obstante, considera que el poder (entendido como "la capacidad de tomar decisiones para transformar pautas desde puestos directivos y de responsabilidad públicos") es una experiencia "relativamente nueva" para nosotras.

Esta realidad no debe frustrarnos. Más bien, debe ser un aliciente para que luchemos por abrir nuevos espacios y no abandonemos los que hemos ganado; para promover la educación y la formación de las mujeres, en particular de las más jóvenes, a quienes heredaremos la estafeta. Sobre todo, para incentivar la participación femenina en todos los ámbitos, especialmente en el político, y lograr que efectivamente tengamos voz y voto. El informe "La democracia en América Latina", elaborado por el PNUD, afirma que Guatemala es el tercer país de la región con menor participación política femenina.

Y es que nosotras tenemos grandes capacidades que despiertan la admiración entre los hombres. Como me explicó un amigo: "Las mujeres poseen una ventaja envidiable: sus cerebros trabajan con sistema operativo Windows. Ustedes tienen la capacidad de atender mil asuntos simultáneamente... ¡Es como si abrieran mil ventanitas sobre el escritorio de la computadora y trabajaran un documento en cada una!"

¡Claro que le di la razón! Porque esta facultad de estar al tanto de cinco cosas (sin perder el hilo de una sola) se fortalece con múltiples habilidades que inclusive manejamos mejor que algunos varones. Entre ellas, admiro profundamente nuestra habilidad para tomar decisiones. Hay hombres muy plantados para ello. Pero otros flaquean, se van por las ramas o fingen demencia. Para ponerles los puntos sobre las íes a estos ejemplares, nada mejor que una mujer con los pantalones bien puestos y una lúcida inteligencia.

Son estas cualidades, entre muchas otras, las que han contribuido a que "La Pequeña Lulú", "Anita" y sus demás amigas arranquen el rotulito de "prohibida la entrada a las niñas" e irrumpan en el "Club de Tobi". Él y sus amigos siguen allí, acostumbrándose a la idea de que ellas también tienen derecho a la membresía y harán uso de ésta por mucho tiempo.

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Vernos y oírnos... más allá de las apariencias

Daniela Sagone, guatemalteca, directora de fotografía

 

"La Casa de enfrente" es sobre todo la experiencia de realizar un sueño. Saltar las barreras de lo que se tuerce imposible abre las puertas al renacer de una industria audiovisual en nuestro país, así como en lo personal puso en el camino el mayor reto de mi vida artística. Que nuestra cultura es un entretejido de historias y retratos de una sociedad que necesita ser oída y vista; que el séptimo arte es para nosotros, los guatemaltecos, una nueva forma de expresión, otro canal de comunicación, que se va abriendo paso con fuerza y está tomando furor entre las nuevas generaciones, son otras de las ideas que aquí se encierran.

Aunque casi con un siglo de atraso, damos un brinco a cuatro producciones nacionales. El nombre de Guatemala vuelve a sonar en festivales internacionales, ya no por la guerra, su tragedia y sus crisis, sino por su riqueza humana, técnica, de colores e imágenes... por nuestros volcanes... nuestra Guatemala.

La responsabilidad de la imagen, de hacer creíble y verídica una historia cuando vivimos intoxicándonos de imágenes occidentalizadas y la identidad ya no nos pertenece, se disfraza como algo del siglo pasado, es difícil y realmente fue mi meta como directora de Fotografía en "La Casa de enfrente". Lograr que la ficción se funda con el documental creando una imagen autónoma, espejo de nuestra realidad urbana, es el concepto estético desde el que nació el lenguaje cinematográfico de esta producción. Desnudar la doble moral, pintando con luz el erotismo de los cuerpos, entreteje el argumento, al tiempo que sin perder funcionalidad y dinamismo ofrece una visión de actualidad, aun cuando se mantienen ausentes los referentes del cine nacional.

Después de haberme graduado en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños, Cuba, significa éste, mi primer largometraje, mi verdadera graduación. Poner en práctica todos los conocimientos apostados a un sueño en común, donde los miedos y las presiones habitan el ejercicio cotidiano de aprender haciendo, da la pauta de que en la práctica está la escuela.

Además de la experiencia profesional y de experimentación artística, la oportunidad de descubrir y convivir junto al universo de la prostitución en Guatemala me enfrentó a muchos de los prejuicios sociales inculcados desde la niñez, un costal que uno no sabe que carga hasta cuando comienza la lucha de titanes dentro de uno mismo. El entorno se hizo habitual y cada quien se humanizaba al ritmo de corte y acción. Las vi profesionales, con el derecho mínimo de elegir su profesión, mujeres llenas de vida, de sueños, de ilusiones, llenas de una fuerza inmensa que es siempre una apuesta a la vida, siendo al fin trabajadoras sociales.

Y no únicamente las prostitutas; también los policías, los pandilleros y toda la gente que con su propia realidad participó -no sólo apareciendo en pantalla sino regalándonos un poco de sí, de su intimidad y su espacio de vida-, hicieron de esta obra un retrato hablado de nuestra ciudad, que muchas veces antes desconocí. Sea ésta entonces una manera de saber quiénes somos viéndonos y oyéndonos...

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Mujeres con súper poderes

Andrea Aragón, guatemalteca, fotógrafa

 

Prefiero hablar del poder interno y poco reconocido de las mujeres. Ese súper poder que las ha hecho valerosas y fuertes, a pesar de las monstruosidades a las que han sido sometidas. Ese poder inexplicable que las pone de pie por las mañanas y las dirige a la cocina de leña a calentar el café y las tortillas, a pesar de haber sido ignoradas, maltratadas, empujadas y pisoteadas, año tras año, ya van veinte o más, sólo por haberse atrevido a decir que a su esposo, a su hijo, a su familia entera, un soldado inmundo los sacó a palos de casa y desde entonces no los ha vuelto a ver. Súper poderosas mujeres, sobrevivientes del horror, admiro su valentía y espero ansiosa el día en que se les reconozca.

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"Why do they hate us?" (¿Por qué nos odian?)

A 50 años del derrocamiento de Arbenz

Nuria Maldonado, guatemalteca, periodista

 

El 27 de junio próximo se cumplen 50 años que Estados Unidos, a través de la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés), consumó su plan para derrocar a Jacobo Arbenz Guzmán en 1954.

Más de 200 documentos fueron desclasificados por el Departamento de Estado el 15 de mayo del año pasado. Con este hecho, Estados Unidos reconoció oficialmente su intervención en el país. Su estrategia era no sólo derrocar a Arbenz, sino también "eliminar al enemigo": todas aquellas personas que pensaban diferente y fueron tildadas de "comunistas". Estos documentos dan cuenta de la participación de la CIA desde el 1 de enero de 1952 hasta el 12 de mayo de 1975.

Las intenciones de la CIA encontraron eco en la oligarquía y las empresas transnacionales. Fue así como construyeron las estrategias PBFORTUNE y PBSUCCESS que detallan, desde la perspectiva de la guerra fría, lo "peligroso" del Decreto 900 de Reforma Agraria, la organización de las comunidades, las tendencias del Gabinete de gobierno.

Una mirada hacia el pasado no es alentadora. Un total de 36 años, de los 50 que han pasado, nos debatimos en un conflicto armado interno que retrasó nuestro desarrollo económico y social. De este conflicto heredamos una cultura del miedo, códigos sociales militarizados y condiciones de pobreza y pobreza extrema difíciles de combatir hoy en día.

No aprender del pasado es una necedad. Los políticos estadounidenses continúan interviniendo país tras país "en nombre de la democracia y la libertad" para los pueblos, mientras una buena parte de su ciudadanía, hipnotizada por la lógica del mercado, se pregunta: "Why do they hate us?" (¿por qué nos odian?), especialmente después del acto terrorista ocurrido el 11 de septiembre del 2001.

La guerra contra Afganistán e Irak es la muestra latente de no reconocer los errores del pasado. El mundo todavía no quiere admitir lo nefasto de la intervención, lo retrógrado de la negación de autodeterminación de las naciones y los pueblos.

Todo esto es sentenciar a los pueblos a no tener paz. Ocultar la historia a las generaciones presentes y futuras es un pecado mortal. No tengamos miedo a conocer nuestra historia. No tengamos miedo a señalar y no tengamos miedo a reclamar. Es la única forma de que el pasado no se repita y saber que otro mundo es posible.

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Poder y Estado

Lily Caravantes

 

Pese a que existe un orden jerárquico entre altos funcionarios, la igualdad de nivel entre ministros y secretarios no implica directamente una igualdad de poder. En el marco de la ley, la Secretaría General emite los nombramientos a todos los altos funcionarios públicos. El Ministerio de Finanzas, por ejemplo, controla el presupuesto de todas las instituciones de gobierno, el Ministerio de la Defensa posee toda la infraestructura bélica y la Secretaría General de Planificación coordina la planificación de todas las instituciones. Al Ministerio de Gobernación, sin embargo, de acuerdo a la Ley del Ejecutivo le corresponde refrendar los nombramientos de los ministros de Estado y representar en el seno de la administración pública al presidente de la República. ¿Será esta asignación de poder muestra de prioridad hacia el orden y seguridad de la población? Y si lo fuera, ¿no sería acaso mejor aumentar más la importancia a la planificación general que al orden y la seguridad?

Todo este poder funciona y se desarrolla en base a individuos sujetos a vínculos filiales, afectivos y partidarios. Las personas con estos nexos pueden llegar a albergar falsa esperanza de acceso a recursos económicos y políticos o, en el peor de los casos, conseguirlos. Bajo esta problemática se dan el tráfico de influencias, el nepotismo, corrupción y otras manifestaciones del mal uso del poder. La pregunta es: ¿cuáles serían las normas a agregar o suprimir que rijan sobre el funcionario a modo de eliminar este conflicto? ¿Cómo garantizamos que no exista el nepotismo ni tráfico de influencias y corrupción como prácticas inherentes al cargo?

Los actuales marcos legales y reglamentarios no son suficientes para evitar esta forma discrecional de ejercicio del poder. La gestión pública debería estar basada en una carrera administrativa; los requerimientos para optar a un cargo público deberían exigir de forma rigurosa la preparación técnica y política, así como la consistencia ética del trabajo. Una posible solución puede ser el fortalecimiento y/o readecuación de una política de recursos humanos dentro del Estado. Las prestaciones laborales debieran inclusive estar condicionadas al adecuado comportamiento durante la gestión pública. La participación social debe ser tomada en cuenta como otro pilar de importancia dentro del desempeño del cargo, incluyéndose de forma simultánea a la política de recursos humanos.

Ejercer el poder en este contexto desde una institución de la mujer, "el cuarto propio" para transformar el Estado, requiere tener una propuesta política clara y viable que garantice la aceptación del Estado y a la vez la autoincorporación a modo de promover su propia transformación.

Al reflexionar sobre los condicionamientos que existen dentro de las instituciones de la mujer, se pueden identificar las normas patriarcales y jerárquicas del Estado a las cuales están sujetas. El "cuarto propio" es entonces un cuarto relativo en el cual debe saberse usar el poder patriarcal como mecanismo de incidencia y el poder de desarrollo como herramienta dentro de las instancias de la mujer.

Parte del mecanismo de incidencia debe incluir la búsqueda de la correcta investidura del cargo, ya que ésta le permitiría cambiar de ser vista como huésped a ser tomada como institución legítima. La incidencia es, pues, ejercer el poder de hacer coherentes las propuestas de la Política de las Mujeres con los lineamientos generales del gobierno.

La otra parte de este mecanismo de incidencia requiere tener la suficiente autoridad técnica y política dentro de los medios patriarcales y jerárquicos, así como la constante alianza con los otros espacios de la mujer para lograr conformar el cuadrilátero del poder entre las del Estado, las del partido político, las de cooperación y las del movimiento de mujeres.

En ese espacio propio virtual se puede practicar el poder de desarrollo, pero el poder de dominio patriarcal es una amenaza permanente que poco facilita el ejercicio del poder de desarrollo. He aquí la dificultad de encontrar la acción correcta entre lógicas distintas a las cuales hay que responder para ejercer el poder patriarcal de incidencia y el poder de desarrollo de construcción. Los tiempos políticos diferentes y las agendas patriarcales para cada lado del cuadrilátero son otra limitante en el desarrollo de este poder.

En este espacio se entrelazan los aspectos no resueltos de la relación e identidad entre mujeres, la relación con la madre y los modelos autoritarios y maternales de ejercicio del poder. Enfrentar estos retos implica identificar lo que hay que cambiar y deconstruir, así como poner en práctica lo que se quiere transformar. Una mayor presencia de mujeres en el Ejecutivo puede ser y hacer la diferencia para que el cuadrilátero del poder sea de mucha y no de poca participación.

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Jefas versus jefes, mi punto de vista

León Aguilera Radford, periodista

 

Jefas las he tenido a lo largo de mi carrera profesional desde tiempo inmemorial. También jefes, y yo he ocupado tal posición varias veces. Es interesante ahora, en retrospectiva, evaluar si ha sido más fácil trabajar bajo el mando de una mujer o el de un hombre, pero siempre desde mi perspectiva masculina, porque es la única que tengo. Según mi experiencia, limitada a una muestra pequeña (cuatro jefas y tres jefes, a lo largo de unos 20 años), las diferencias de género, en este tipo de puesto, no son evidentes a menos que se lea entre líneas. Al fin y al cabo, los mandos altos deben llevar un departamento, una ONG o un proyecto a buen término, sin importar su género.

La diferencia estriba, entonces, en cómo manejan al grupo bajo su mando. Las mujeres son inclusivas, evalúan los resultados de su personal de manera objetiva y la confianza con ellas se desarrolla rápido.

En cambio, los hombres son reacios al consenso y duros para bajar la guardia cuando se han equivocado. Sus errores no los comunican a sus subalternos a menos que formen con ellos lazos de hermandad o de amistad que trasciendan la relación profesional. Para mí no existe mayor diferencia si trabajo con jefa o jefe, a menos que me enamorase de una de las primeras. Pero, por fortuna, Cupido no ha perdido su tiempo ni conmigo ni con ellas.

En cuanto a mitos sobre la "performance" de mujeres en comparación con la de los hombres, abundantes por cierto, no he comprobado ninguno. De hecho, las diferencias con las jefas se resuelven más rápido que con los jefes.

Por otra parte, seguir instrucciones femeninas no implica, al menos en mi caso, entrar en competencia, como podría suceder con un jefe. Y he encontrado que con ellas la lealtad desarrolla vínculos fuertes y duraderos.

He podido observar que bajo condiciones extremas las jefas se desempeñan mejor, son capaces estrategas y tienden a utilizar con eficiencia su creatividad, sobre todo cuando se trata de planificar y evaluar a su personal a largo plazo. Además, responden mejor cuando se presentan obstáculos inesperados o fallas irreparables ya sea humanas o del equipo.

Muchos hombres, en tales circunstancias, son incomprensivos porque se han formado en una cultura que los quiere tan certeros como Tarzán, infalibles como "Superman" y sabihondos como Einstein. Las mujeres, por su parte, empezaron a tener modelos de esa clase, creíbles, desde tan sólo hará un par de décadas atrás y, por cierto, no las aceptan con fundamentalismo. Ésa es una de sus ventajas.

Para balancear, sólo me resta apuntar que las jefas también tienen sus defectos, algunos de los cuales surgen de la despiadada competencia que promueven entre los géneros los medios, la publicidad y el hecho de que, quiérase o no, los roles de mando femeninos, dentro de estructuras jerárquicas, son de relativa pronta aparición en nuestras culturas. Pero prefiero que sean motivo de evaluación posterior.

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Podemos cambiar el machismo

Helen Esperanza Son, guatemalteca,

kaqchiquel, estudiante de Administración de Empresas

 

A mi parecer, las mujeres podemos cambiar el machismo, ya que lastimosamente nosotras hemos aprendido a transmitirlo, no porque lo deseemos así, sino porque la sociedad nos ha habituado a practicar costumbres que nos encaminan a fortalecerlo cada día más. Las madres, las hijas, las hermanas, las esposas, las suegras, etc. -junto con los hombres, por supuesto- son actoras del cuento de nunca acabar: el machismo.

Dentro de las comunidades indígenas, hay familias que practican al 100 por ciento el machismo, aunque lo hacen sin darse cuenta. Las atenciones o cuidados son en un 75 por ciento para los hombres. Por ejemplo, cuando un hombre viene cansado del campo se le atiende como a un rey, por decirlo así, pero cuando la mujer regresa de lavar o ha estado todo el día haciendo los oficios de la casa, su trabajo no es tomado en cuenta porque no es remunerado.

No sólo en este aspecto se privilegia al hombre; en algunos casos, también en las herencias y los trabajos. Se le sirve mayor cantidad o calidad de comida, mientras que la mujer casi siempre se sirve después, y ella se levanta antes para servirlo. Él tiene voz y voto en la familia. En muchos casos la mujer depende de las decisiones del hombre: todo lo que diga él es aceptado por ella.

Creo que en los pueblos poco a poco se está cambiando porque las mujeres ya van a estudiar, aunque en algunos casos -como en las aldeas e incluso en el pueblo- se dice que el estudio es únicamente para los hombres y no para ellas, quienes se quedan en la casa para atenderlos. Afortunadamente ya se está rompiendo la mala costumbre de dividir las tareas hogareñas y los trabajos del campo u otros que son específicamente para hombres.

Como mujer kaqchiquel, creo que debemos cambiar las malas prácticas del machismo. Se puede comenzar en el hogar, ya que es el primer espacio donde se educa, y qué mejor que empezar con las niñas y los niños.

Por el contrario, si nosotras somos las primeras en dar privilegios a los hombres, pienso que seguiremos igual. Claro, es muy difícil porque a veces confundimos la atención con el amor: creemos que si servimos mejor a nuestros seres queridos -los hombres-, estamos demostrando afecto. Sin embargo, para Dios todos somos iguales, tenemos las mismas capacidades que un hombre, los mismos derechos y obligaciones, y por lo mismo merecemos ser tratadas de una misma forma. ¿Por qué no empezar con nosotras? Podemos ser agentes de cambio, ¿verdad?

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Una marcha que nos devuelve esperanzas

Laura E. Asturias, laCuerda

 

El 25 de abril se realizó en Washington, D.C. la Marcha por las Vidas de las Mujeres, en la que participamos más de un millón de personas de los Estados Unidos y de otros 60 países. El propósito: protestar de manera contundente contra el gobierno de George W. Bush, que se empecina en cercenar -en su tierra y más allá de sus propias fronteras- los duramente ganados derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

La marcha fue coordinada por seis grandes organizaciones estadounidenses: Feminist Majority, NARAL Pro-Choice America, National Organization for Women, Planned Parenthood Federation of America (PPFA), National Latina Institute for Reproductive Health y Black Women’s Health Imperative. Cada una invitó a representantes de otras naciones para que formáramos parte de lo que fue la más grande manifestación en la historia de los Estados Unidos.

Asistimos a otras actividades que incluyeron cabildeo y reuniones con congresistas de ese país. El parlamentario republicano Jim Greenwood, quien tras un viaje a Kenia se sensibilizó ante la grave situación de la salud reproductiva en la nación africana, y cuya decidida defensa de los derechos reproductivos fue ahora galardonada por PPFA, mostró interés en el caso de Guatemala, impresionado al conocer las elevadas tasas de mortalidad materna e infantil en nuestro país.

Desde laCuerda, en varias reuniones señalamos que se sigue enfocando el "género" primordialmente en las mujeres e insistimos en que los programas sean modificados para incluir a los hombres, dado que la construcción social del género les atañe tanto como a nosotras y deben sentirse llamados a hacer cambios profundos desde su propio colectivo. También propusimos que los programas de educación sexual estén a cargo de personas capaces de abordar estos temas con soltura, sin temor ni mojigatería, para ir rompiendo los miedos y represiones provenientes de las religiones y los gobiernos moralistas.

El día de la marcha nos aglutinamos en el "National Mall", el área verde de dos kilómetros de largo frente al Monumento a Washington: mujeres y hombres de todas las edades, incluso bebés, portando variados afiches y camisetas con el lema "Pronúnciate por el derecho a decidir" y muchos otros.

Previo a la marcha, numerosas figuras políticas y celebridades tomaron el micrófono llamando a restaurar y preservar los derechos de salud de las mujeres. Entre ellas destacó la senadora demócrata Hillary Rodham Clinton, quien recibió un sonoro aplauso al recordar que durante el gobierno de su esposo nunca fue necesaria una manifestación por los derechos reproductivos pues éstos fueron respetados. Afirmó que el derecho a decidir es parte de la libertad individual y "una cuestión de conciencia".

Entre otras prominentes figuras que animaron al público estuvieron Gloria Steinem, fundadora de la Organización Nacional para las Mujeres; las actrices Susan Sarandon y Kathleen Turner; la ex secretaria de Estado Madeleine Albright y todas las presidentas de las organizaciones convocantes. Asimismo, el magnate de medios Ted Turner y la cantante Carole King, quien sacudió a la concurrencia cuando empezó a cantar: "Siento que la tierra se mueve bajo mis pies".

Muy ovacionada fue la parlamentaria demócrata de California Nancy Pelosi, líder de minoría en el Congreso y primera mujer en la historia de los Estados Unidos que ha dirigido un partido político en ese recinto.

Hubo además una fuerte presencia de representantes del partido gobernante, alrededor de 500 procedentes de 12 estados de la Unión Americana. Jennifer Blei Stockman, directora de la Coalición Republicana por el Derecho a Decidir, aseveró que estaban en la marcha porque se oponen a la intervención del gobierno en la vida íntima y les preocupan profundamente los ataques del Congreso y la Casa Blanca contra las mujeres. "Apoyamos a nuestro partido en muchos asuntos tradicionales", afirmó, "pero no estamos de acuerdo con las recientes acciones que limitan la libertad personal".

La marcha cubrió casi tres kilómetros, pasando por la Casa Blanca y el Capitolio. Vibrante y pacífica, estuvo bien resguardada por la policía contra la histórica violencia del movimiento "pro-vida" (que, por cierto, nunca se pronuncia sobre las matanzas de su gobierno en otros países, ni condena los asesinatos perpetrados por algunos de sus miembros contra personal médico que realiza abortos legales). Y ahí estaban, pero en franca desventaja, unos 200 de ellos dispersos junto al recorrido de la marcha.

Durante la caminata, muchos hombres jóvenes gritaban a coro, aludiendo a los derechos de las mujeres: "Tu cuerpo, tu elección".

Al concluir la marcha hubo un "rally" de unas cuatro horas en el "Mall". Y un momento muy impactante esa tarde fue ver a la comediante y actriz Whoopi Goldberg levantar alto una sercha y escucharla declarar (refiriéndose a los abortos inseguros antes de que el procedimiento fuera legalizado en Estados Unidos en 1973), "Ésta era la opción. Y estoy aquí para decirles: nunca más. No vamos a retroceder, nunca más".

Sentada junto a mí sobre el húmedo césped, y ambas maravilladas por el mar de gente alrededor, Anna Arroba, directora en Costa Rica de la Asociación de Mujeres en Salud, comentó: "Esta marcha me da esperanza".

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28 de Mayo

Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres

 

Nuestras demandas

 

·         Renovación del compromiso de los gobiernos hacia el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (El Cairo, 1994), su seguimiento quinquenal, y el Consenso de Santiago (CEPAL, marzo 2004).

 

·         Implementación a niveles nacionales de sus acuerdos ya que, en su esencia, significan avances para la condición humana, en particular de las mujeres, y para la preservación del medio ambiente.

 

·         Concreción -a través de políticas y programas públicos efectivos- de la universalización de los servicios básicos (salud, educación, saneamiento ambiental, etc.), erradicación de la pobreza, construcción de condiciones de vida y oportunidades igualitarias y equitativas entre mujeres y hombres.

 

·         Instauración de una visión incluyente, socialmente justa y verdaderamente democrática en el accionar de nuestros gobiernos, superando los fundamentalismos oscurantistas que discriminan las diferentes opciones, cautelando los derechos humanos y la integridad de las personas, quienes se ven amenazadas por falta de medidas de prevención contra el VIH/sida, por abortos practicados en condiciones inseguras, por la discriminación por edad en el caso de adolescentes, por el no reconocimiento de sus opciones sexuales, o simplemente por la ausencia de información o acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, y en general por la falta de acceso a la atención de salud integral.

 

·         Flujo de recursos suficientes de los países y agencias donantes, como única vía para hacer posibles los avances conceptuales de estas y otras cumbres.

 

Fuente

·         Llamado a la Acción 2004. Campaña por el Ejercicio de los Derechos Sexuales y Reproductivos. Red de Salud de las Mujeres Latinoamericanas y del Caribe (RSMLAC), 2004.

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Ellas y el campo

Jacqui Torres, guatemalteca, periodista

 

Los espacios de participación alcanzados por algunas mujeres rurales dan cuenta del trabajo organizativo que han hecho en sus comunidades y de lo que ello implica para la lucha de los movimientos campesinos y el logro del desarrollo rural.

Elena Coché Damián, lideresa de la Asociación de Sololatecos Unidos para el Desarrollo (ASUDI) -que integra Plataforma Agraria-, explicó que la crisis del café agravó la situación de las mujeres que trabajaban en ese sector. Aunque su situación nunca fue privilegiada, ahora les pagan a las cortadoras de café Q5 (más o menos 63 centavos de dólar) por un quintal, mientras a los hombres les cancelan Q10, aseguró. Las crisis de sectores agrícolas repercuten en mayor medida en el bienestar de las mujeres, quienes ven disminuidos sus ingresos y vislumbran la amenaza para la seguridad alimentaria de sus familias.

Estas condiciones las motivaron, en el caso de Sololá, a crear una organización que llamara a la participación de familias trabajadoras en las fincas de café. La mayoría de grupos fue conformada por mujeres, a tal punto que suman el 75 por ciento de la Asociación. Elena dirige la agrupación Estrella Tz'utujil y además es contadora general de ASUDI.

Pese al éxito que han tenido al reunir a miles de ellas alrededor de la lucha campesina, reconoce que muchas tienen que pedir permiso a sus esposos, hijos y demás familia para asistir a reuniones de la organización. Decidir sobre sus capacidades reproductivas es todavía una idea lejana e incomprensible.

Paulina Culum, otra lideresa de ASUDI, a pesar de su formación en el proceso de lucha, aún se sonroja cuando habla del tema y reconoce que detrás de ello hay todo un legado de miedo y romanticismo.

   Su caso es un ejemplo para la lucha por la equidad de género. Sin trabajo y con siete hijos, Paulina decidió que era tiempo de pelear más que nunca por tener las mismas oportunidades laborales, económicas, sociales y culturales que sus compañeros. Hoy no deja de asistir a reuniones en la ciudad o en el extranjero. Al igual que Elena, Paulina está muy clara que las grandes distancias se recorren con pequeños pasos y para ello vale la organización de las mujeres.

Lideresas y líderes de ASUDI se han dado cuenta que si en la lucha que llevan no existe una estrategia encaminada a dar participación en todos los ámbitos a las mujeres, el desarrollo que reivindican en su lucha cotidiana nunca llegará a sus comunidades.

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Mujeres en el poder

Claudia Navas Dangel, guatemalteca, periodista

 

Cómo han pasado los años... Antes era imposible pensar que una mujer ocupara una curul. Hoy en día no es nada extraño verlas en el Congreso, en los ministerios y también dirigiendo los destinos de una nación. Claro, la cifra aún es mínima, pero año con año va creciendo.

El más cercano de los países, El Salvador, cuenta con una mujer en la vicepresidencia. En Costa Rica, las mujeres ocupan el 35.1 por ciento de escaños congresales. En Panamá, Mireya Moscoso lidera el país y la acompaña Ivonne Young como ministra de la Presidencia.

En Argentina la participación femenina pasó de 6.3 por ciento en 1989 a 21.8 por ciento en 1995, hasta llegar a 34.1 por ciento de escaños en las elecciones del año pasado.

El país con la mayor representatividad femenina es la república africana de Ruanda, con un 48.8 por ciento en el Parlamento. Por otro lado, en Mozambique existe un 30 por ciento de mujeres legisladoras.

Otras naciones han avanzado mucho más: en Suecia el porcentaje es de 45.3, Dinamarca cuenta con un 38 por ciento y Finlandia con 37 por ciento. En Islandia el número es de 30.2 por ciento. En Filipinas una mujer, Gloria Macapagal Arroyo, dirige los destinos del país.

Y algo que parece increíble: la nueva Constitución de Irak que regirá durante el periodo de transición reservará al menos el 25 por ciento de los escaños de la nueva Asamblea para las mujeres.

Pero no todas las cifras son alentadoras. En Venezuela, de un 10 por ciento de mujeres congresistas que había hace 15 años, actualmente han pasado a ser el 9.7 por ciento de los escaños. Igual situación sucede en Honduras, con una disminución mayor pues las legisladoras representan ahora 5.5 por ciento frente a 10.2 por ciento en 1989.

En Francia, entre los 43 miembros del nuevo Ejecutivo de Raffarin hay 10 mujeres, de las cuales sólo cuatro son ministras. En las últimas elecciones legislativas, en 2002, fue elegido un 12.3 por ciento de mujeres y en los comicios del mes pasado para los consejos regionales, un 10.9 por ciento.

Hay muchos más números en cuanto a poder en los gobiernos en los que las mujeres están haciendo historia. Tanto en América como en los demás continentes, poco a poco sus voces se están escuchando más, y el hecho de que cuenten con poder gubernativo sin duda traerá, en numerosos lugares, mayores oportunidades de desarrollo para otras mujeres, niñas, niños y personas en situaciones de riesgo.

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La tragedia de la migración

Jill Replogle, estadounidense, periodista

 

Carla Araceli Hernández ya no aguantaba la difícil tarea de mantener a sus tres hijas con las mínimas ganancias de su pequeño negocio en la cabecera de Huehuetenango. El éxito de su hermana menor, a quien le iba bien en Estados Unidos luego de cinco años trabajando en la ciudad de Atlanta, terminó venciendo el miedo que Hernández sentía por arriesgarse al largo viaje clandestino a ese país.

Con la promesa de regresar pronto, salió hacia la frontera de La Mesilla el 16 de julio del 2003 a encontrarse con un grupo de migrantes y el "coyote" que les llevaría al norte. Dos días después llamó a su familia desde el pueblo de Altar, en el estado mexicano de Sonora, para avisar que había llegado bien hasta allí. El grupo partiría pronto. Según el "coyote", sería una caminata nocturna de 11 horas por el desierto, hasta llegar al otro lado de la frontera, cerca de Tucson, Arizona.

Luego de andar cinco días por cerros espinados y arroyos secos, bajo el infernal calor sonorense, Hernández murió de extenuación. La noticia de que esta mujer de 28 años perdió la vida en el desierto llegó a su familia cinco semanas después, con escasa información sobre dónde había parado y si la habían enterrado.

 

Políticas erradas y mortales

Hernández es una de alrededor de 500 migrantes de Centroamérica y México que murieron tratando de cruzar la frontera estadounidense-mexicana durante el 2003. Las extremas temperaturas -menos de 4ºC en invierno y 50ºC en verano- y la tierra hostil del desierto fronterizo son el asesino material de la mayoría de estas personas, pero grupos de derechos humanos y algunos analistas apuntan a otras causas mucho más controversiales.

Una de esas causas, según las críticas, es la política migratoria de Estados Unidos. Aunque el cruce de la frontera siempre ha cobrado víctimas, el viaje se hizo más peligroso a principios de los años noventa, con un cambio en la estrategia de la Patrulla Fronteriza estadounidense: la asignación de más recursos para vigilancia en los centros urbanos fronterizos como El Paso, Texas, y al sur de San Diego, California, con la idea de cerrar los puntos de cruce más seguros, pensando que los emigrantes no arriesgarían la vida cruzando en áreas rurales peligrosas.

"A lo largo de los últimos diez años, esta apuesta ha sido mortal y equivocada", según el analista Sean García,* del Programa de las Américas del Interhemispheric Resource Center, un centro de análisis político de Nuevo México, EEUU.

En junio de 2003, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (BCBP, por sus siglas en inglés) inauguró la operación "Desert Safeguard" (Salvaguarda de la Frontera), cuyo propósito fue "...reducir dramáticamente el número de personas que intentan entrar ilegalmente a Estados Unidos por el desierto de Sonora y ... el número de personas que mueren tratando de cruzar el desierto", según dijo el comisionado de la BCBP, Robert C. Bonner, el día de la inauguración.

El programa, ejecutado en coordinación con el gobierno mexicano, incluyó agregar 150 agentes más en el corredor desértico, mejor equipo para vigilar el área y efectuar rescates, así como una campaña de publicidad en México orientada a disuadir a posibles migrantes "ilegales".

Sin embargo, la cantidad de muertes en la frontera durante el año fiscal 2003 fue la más elevada desde el 2000, cuando fallecieron 383, según oficiales de la BCBP. Además, con el incremento de vigilancia en la frontera sur de EEUU ha aumentado la demanda de los servicios de "coyotaje", indica García.

Tras los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 se impulsaron otros cambios en la política estadounidense que han agudizado este fenómeno, reforzando la seguridad de las fronteras y, por lo tanto, creando condiciones más peligrosas para migrantes (que siguen intentando cruzar) y más lucrativas para los "coyotes".

A criterio de García, "a la fecha, no se reconoce que la única manera de disminuir la amenaza que implican los contrabandistas de inmigrantes (por sus lazos potenciales con los terroristas) es eliminar la lógica económica que hace posible su existencia. Si los inmigrantes que buscan empleo en Estados Unidos pudieran entrar por canales legales, las operaciones de contrabando de personas se tornarían instantáneamente obsoletas".

 

Mercado libre... con zancadilla

Otra causa de pérdidas humanas en la frontera, y a lo largo de la ruta a EEUU desde los hogares de migrantes latinoamericanos y de otros continentes, son las condiciones de vida que les empujan a buscar oportunidades en otros lados.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), cada año parten hacia EEUU más de 90 mil personas guatemaltecas, quienes contribuyen el 5 por ciento al Producto Interno Bruto (PIB) de Guatemala a través del envío de remesas. Mientras tanto, la economía guatemalteca creció apenas 2 por ciento durante el 2003 y el número de personas desempleadas en el país se duplicó el año pasado en comparación con el 2002.

Los promotores del futuro Tratado de Libre Comercio (TLC) entre EEUU y Centroamérica (CAFTA, por sus siglas en inglés) sostienen que la apertura de mercados ayudará a crear más empleos y mayor crecimiento económico en estos países. No obstante, después de 10 años de probar un modelo similar, México ha experimentado pocos resultados en estos rubros: 1 por ciento de crecimiento del PIB per cápita al año.

Además, los TLC no contemplan temas migratorios, pese a que el libre movimiento de la mano de obra es un componente integral del libre mercado. Esta realidad ha obligado a anteriores entusiastas del libre comercio, como el Fondo Monetario Internacional, a admitir que la liberalización económica por sí sola no promueve el crecimiento ni la estabilidad. Tampoco ha frenado la migración.

El número de inmigrantes "ilegales" en EEUU ascendió a ocho millones en 2003, según el Centro de Estudios de Inmigración de Washington, D.C. Con este incremento se ha intensificado el sentimiento anti-inmigrantes en algunos sectores estadounidenses. En estados fronterizos como Arizona, California y Texas han aumentado los grupos de vigilantes tipo paramilitares que producen propaganda racista y juegan a cazadores de "ilegales" en la frontera.

 

Urgen reformas

Al mismo tiempo, las tragedias en la frontera y el creciente peso político, social y económico de inmigrantes en EEUU están forzando un fuerte debate público y un llamado a la reforma migratoria. Existen varias propuestas de leyes en el Congreso estadounidense para legalizar a trabajadores extranjeros y aliviar la situación de la inmigración ilegal.

Por supuesto, todas estas propuestas tienen críticos y defensores, pero lo importante es que el debate está sobre la mesa y difícilmente será archivado.

En Guatemala, lo que más se aborda públicamente sobre la migración es su parte alentadora: el envío de remesas. Abaratar el costo del envío de remesas fue un punto de acuerdo principal entre los líderes de la región reunidos en la Cumbre de las Américas en enero de 2004.

Mientras tanto, el resto de la tragedia y los aspectos que deben causar bastante preocupación (como es el paradero de Carla Hernández) quedan en el silencio por parte de estos líderes y la mayoría de los medios masivos.

Para la familia de Hernández, todo y nada ha cambiado. Las tres hijas de Carla ya no tienen mamá y están siendo cuidadas por sus tías y abuela. Mientras tanto, las esperanzas por mejorar la situación económica de la familia quedaron en el desierto, en un lugar todavía desconocido por sus seres queridos.

 

* García, Sean, "La reforma migratoria: La llave de la seguridad fronteriza", Programa de las Américas del Interhemispheric Resource Council (www.americaspolicy.org).

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Movida departamental

 

Chiquimula

Marta Elena García

La Oficina de la Mujer en Camotán abrirá sus puertas a partir del 6 de mayo. Agrupa a representantes de las 29 comunidades y una organización del casco urbano. Cuenta con una Junta Directiva cuya presidenta es Teófila Vásquez.

Yessenia Díaz, coordinadora de esta instancia, explicó que uno de los objetivos es involucrar a las mujeres en la vida política y propiciar su incidencia en la toma de decisiones de esta municipalidad. La Junta Directiva será la encargada de gestionar proyectos de desarrollo que beneficien a la población femenina, en tanto la coordinadora orientará las estrategias de gestión.

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Zacapa

Lucrecia Arriaza

La Defensoría de la Mujer Departamental de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) creó el proyecto Mesa para la Mujer, cuyo objetivo es resolver conflictos laborales y de propiedad privada, así como casos de discriminación a las zacapanecas. Sus funciones, previstas para iniciar en junio, son diferentes a las realizadas por la Comisión de Violencia Intrafamiliar.

Esta mesa reunirá a delegados de instancias gubernamentales y no gubernamentales, así como a representantes de la sociedad civil de 10 municipios, a quienes se les capacitará en temas de resolución de conflictos y mediaciones para solventar problemas de diferente índole. El trabajo es voluntario.

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San Marcos

Jeanne Roblero

Organizaciones de mujeres de esta provincia divulgan por medio de radios comunitarias y una emisora estatal los temas: violencia contra las mujeres, género y derechos humanos.

La Defensoría de la Mujer departamental de la PDH sigue atendiendo a víctimas de violencia intrafamiliar a fin de brindar orientación y medidas de seguridad a mujeres y niños. El trabajo está coordinado con el Instituto Nacional de Estadística (INE) para el uso de la boleta única en este tipo de denuncias.

El Foro de la Mujer promueve actividades en el tema nueva masculinidad, dirigidas a hombres de siete municipios. La iniciativa surgió porque las mujeres vieron la necesidad de que ellos tengan información acerca de los derechos de las mujeres y reconozcan cómo las discriminan en su condición de hombres. Ellos hacen reflexiones de cómo les enseñaron a ser y cómo quieren ser. El período de capacitación será de siete meses.

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Huehuetenango

Isabel Sáenz

La Mesa Global de Mujeres de Guatemala realiza actividades para sensibilizar a la población huehueteca acerca de la defensa del patrimonio natural por el impacto negativo que representan el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, el Plan Puebla-Panamá y el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA).

Las participantes coincidieron en señalar que en este país no son bien pagados sus productos y el mercado sólo favorece a los ricos; asimismo, que tales convenios les afectan directamente porque dañan la salud de las personas y animales, además de destruir y contaminar los recursos naturales. Afirman que las políticas del gobierno de Estados Unidos sólo han dejado dolor y pobreza a las guatemaltecas. Rechazan las semillas transgénicas. Exigen ser tomadas en cuenta y que sus propuestas sean escuchadas.

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Guatemala

Patricia Herrera

El Centro de Justicia de Villa Nueva apoya este mes una campaña sobre el derecho a la salud laboral dirigida principalmente a las trabajadoras de maquila. La iniciativa pretende prevenir enfermedades como alergias, problemas de la columna vertebral y respiratorios, infecciones urinarias, sordera y tensión nerviosa.

Según la Coordinadora de Maquila y la Asociación de Mujeres en Solidaridad -responsables de la campaña-, las trabajadoras están propensas a ese tipo de enfermedades; también son objeto de abusos, acoso sexual, engaños, amenazas, gritos y mal pago de parte de los supervisores y empresarios.

Como parte de la actividad, tienen previsto reunirse con congresistas, la Junta Directiva del Instituto de Seguridad Social y el ministro de Trabajo a fin de garantizar el cumplimiento del derecho a la salud de las trabajadoras.

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Izabal

Wendolin Silva

El 15 de mayo se festeja en Livingston la segunda llegada de habitantes garífunas en 1882 a territorio guatemalteco, asentamiento que resultó definitivo tras fallar su primer intento ocurrido 76 años antes. Denominan Yuremen a la celebración porque fueron expulsados de las islas de San Vicente Yuremen en las Antillas Menores. Su primera travesía fracasó por falta de alimentos y recursos, lo que les obligó a asentarse en Punta Gorda, Belice.

En esta celebración, año con año efectúan un simulacro de la llegada de los primeros pobladores garífunas aquí. Utilizan canoas y realizan cantos que tienen un carácter nostálgico pues su salida del territorio antillano representó un desplazamiento forzoso.

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Petén

Asociación Ixmucané

La Asociación de Mujeres Ixqi’k, la Defensoría de la Mujer departamental de la PDH, la Defensoría de la Mujer Indígena, el Consejo Indígena Oxlajú y otros grupos unen esfuerzos para protestar por el caso de violación contra dos niñas. Denunciaron que los jueces se excusan de actuar alegando que se encuentran enfermos u otros pretextos. Por tal razón demandan que se siga el debido proceso para capturar a los agresores.

En una comunidad de Sayaxché, una de las víctimas fue ultrajada por su maestro, quien continúa dando clases. La exigencia es que el Ministerio de Educación lo destituya de inmediato.

El otro caso sucedió en San Benito. La niña era trabajadora doméstica y fue violada por el hermano de su empleadora, a quien se señala de cómplice por drogar a la pequeña.

Aparte, la Asociación de Mujeres Ixmucané -conjuntamente con la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (CNOC), la Alianza por la Vida y la Paz, la Asociación Elías Manuel y otros grupos- realizó encuentros regionales en torno a demandas de tierra que fueron presentadas a los alcaldes municipales y al gobernador departamental.

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