~laCuerda~ No. 60 - Guatemala, septiembre del 2003

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laCuerda

Una mirada feminista de la realidad

 

 

Año 6, No. 60

Guatemala, septiembre/2003

 

LO PERSONAL ES POLÍTICO

 

editorial

Remontar el pasado, iniciar el futuro

entrada

         Minoría de edad perpetua... ¡Nunca más! (María Eugenia Solís García)

         Sumario noticioso

la médula

         Rehaciendo poder (Tania Palencia Prado)

         Nosotras y el Estado (Wendy Santa Cruz)

         De mujeres a ciudadanas (Ana Silvia Monzón)

         El proyecto contrainsurgente mafioso no es cosa del pasado (Claudia Virginia Samayoa)

vida

         Rosalina Tuyuc: Pasajes de una intensa vida política (Andrea Carrillo Samayoa)

la paseante

         Los sentidos de nuestro discurso (Anabella Acevedo)

         Feminismos en América Latina (Adelma Bercián)

esta boca es mía

         Opción por el voto responsable, serio y maduro (Helen Mack)

         Todas mis muertas (Lucía Escobar)

         "¿A qué va esa india a la reunión?" (Delfina Mux C.)

         Memoria, historia y política (Arturo Taracena Arriola)

aquí y ahora

         Actuar decididas y sin miedo (María Dolores Marroquín)

         Aborto: Cobrando vidas y esperando turno (Laura E. Asturias)

         Fiestas matrias

         Desconocidas tras los granos de café (Jacqui Torres)

         Abuso e injusticia

         Monitoreo de medios de CERIGUA

         Tierra, trabajo y participación

campo pagado

        Acciones y avances en pro del desarrollo de las mujeres guatemaltecas (Secretaría Presidencial de la Mujer)

reportaje

         Personas, energías y espíritus (Rosalinda Hernández Alarcón)

movida departamental

         Rompiendo esquemas

         Construyen agenda con referente local

         Instrumento de unidad indígena

         Falta un proyecto político claro

         Promueven mayor participación

 

 

Editorial

Remontar el pasado, iniciar el futuro

 

El presente es una mezcla de ayer y hoy que pronto será mañana. Llevando esta reflexión a la vida política de Guatemala, vemos cuán difícil es dejar atrás viejas historias. Pareciera que giramos sobre los mismos círculos, como si se repitieran en el tiempo. Hay quienes, en vez de caminar hacia adelante, se aferran al pasado. Se niegan a llevar a cabo transformaciones y a salir de sus prisiones mentales.

Vemos a los candidatos que aspiran a gobernar el país como pesados lastres que detienen los cambios democráticos a favor de la justicia social. Así suenan sus discursos y campañas: como eco de palabras que usaron sus abuelos para oponerse a todo lo que fuera novedoso. Retardatarios, convencionales, cuadrados.

Los gritos y berridos que estos machos emiten en referencia a las maras, a favor de la pena de muerte y contra las libertades individuales nos recuerdan los Tribunales de la Inquisición, las persecuciones políticas, el fascismo.

No es casual que casi todos los postulantes a la presidencia hayan cerrado filas, declarando su oposición a los matrimonios homosexuales. ¡Faltaba más! Cómo iban ellos, dueños de la decencia y el pudor, a permitir semejantes libertades. Guardianes de la hipocresía y de la doble moral, condenan las relaciones entre personas del mismo sexo, como si estuvieran en el púlpito de un templo, invocando los más rígidos valores y llamando a la condenación eterna de disidentes pecadores.

Esos mismos tonos y actitudes asumen cuando las mujeres pretendemos compartir los espacios que ellos consideran propios. Entonces les sale del alma todo el miedo, resentimiento e inseguridad que sienten ante nosotras. Como fieras, responden con las herramientas que por siglos han utilizado: el terror y la violencia.

Los hombres de la política oficial no han asumido la igualdad, ni la universalidad de los derechos humanos. Cuando dicen ser conscientes de la situación de las mujeres, no pasan del discurso. Luego, cuando de rajar ocote se trata, se hacen tontos o descaradamente nos atacan. Tocar el tema de las cuotas equitativas de participación -por ejemplo- los pone a la defensiva, a todos, hasta nuestros supuestos aliados. No les faltan argumentos para ir contra una propuesta que, a todas luces, amplía la democracia.

Eliminar todas las formas de discriminación es una demanda de medio mundo, es decir, de las grandes mayorías que padecen la miseria, exclusión y opresión. Los políticos no dan los pasos necesarios para cumplir con los convenios y acuerdos firmados; si acaso los engavetan o los postergan para nunca. Saben bien que solucionar este problema es una responsabilidad que están evadiendo, porque no quieren perder ni una pizca de su ingrato poder.

Las guatemaltecas -niñas, jóvenes y adultas- vivimos en un ppaís que no nos ofrece ninguna garantía. El Estado no nos protege, más bien nos descuida. Los crímenes que se están cometiendo contra nosotras requieren soluciones de fondo. Esto pasa forzosamente por la desmilitarización y el desarme de la sociedad, por una educación democrática y un reparto más equilibrado del poder. La justicia debe llegar a toda la gente, sin distinciones. Acabar con la impunidad requiere medidas drásticas, que limpien el sistema y lo hagan operante y profesional.

Escasas mujeres están participando en esta contienda electoral, y las razones son evidentes. Las que ejercen un liderazgo fuerte, creíble, lo hacen en otros espacios, desde sus organizaciones sociales o a nivel individual, con las armas que históricamente han sido su fortaleza: trabajo, entrega, métodos pacíficos. No negamos que existen algunas que recurren a la violencia y se apegan al estilo de los peores hombres, pero las consideramos ejemplo claro de cómo la ideología patriarcal extiende sus tentáculos y enajena.

Guatemaltecas reconocidas por su capacidad, honradez y responsabilidad son las que más destacan. Muchas están dando hoy grandes aportes para sacar al país del retraso e ir definiendo un futuro diferente, más sano, democrático y feliz.

Desde nuestra perspectiva, ese mañana tiene el sello revolucionario de las propuestas feministas.

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Minoría de edad perpetua ... ¡Nunca más!

María Eugenia Solís García, laCuerda

 

El feminismo procede de una tradición en que funcionan dos acepciones de "lo político". Una señala que no es en principio una actividad representacional, ni ideológica; tampoco una que habla de los fines comunes sociales. Dando todo esto por sentado, como una especie de paisaje, para esta escuela lo político es, en sentido estricto, una actividad gerencial de macro organizaciones que gestionan lo público. Es decir, lo que en una sociedad dada se entiende como "público". Ésta es la acepción gerencial de lo político de Weber.

Por otra parte está la acepción de lo político manejada hasta los años 60 y 70 por la izquierda y por el feminismo, dado que pertenece a esa tradición: lo político es todo. Ahí donde haya una relación de poder, hay una política y ésta puede ser implementada o interrumpida. Es la acepción que vincula lo político al ejercicio de poder en cualquier ámbito que ocurra.

¿Qué pasa con el feminismo como tradición política? Vincula la política al poder, y no a la acepción gerencial.

 

Feminismo, motor de cambio

La situación de las mujeres en el mundo está al menos influida por tres grandes factores: que vivan o no en una situación de bienestar material; que operen dentro de un sistema democrático o autoritario y, por último, que las concepciones religiosas del mundo influyan de manera decisiva en la vida pública y en su vida personal.

Pese a la gran divergencia entre las situaciones que las mujeres vivan o padezcan, pueden tener objetivos y deseos comunes. Las reuniones internacionales y los debates que se dan en éstas aseguran una identidad pragmática de objetivos. Compartimos una posición genérica y una voluntad de abolir los aspectos degradantes del sistema.

El feminismo es uno de los principales motores del cambio de valores que opera en nuestras sociedades desde hace siglos. Es uno de los núcleos principales de la masa crítica que funciona dentro de los sistemas políticos democráticos.

Con todo fundamento, las mujeres podemos y debemos actuar en nombre propio y crear nuestras propias redes de apoyo mutuo dentro y fuera de nuestros países, porque el feminismo es el único internacionalismo que queda en pie. Y además tiene la particularidad de que es verdadero.

 

Abandono de la minoría de edad perpetua

¿Cómo lo logra el feminismo? En principio a través de reformas legales, un poco más tarde por medio de reformas socioculturales profundas. A través de la agitación, la propaganda, la concienciación y la rebeldía personal y colectiva. ¿Qué se logra de hecho? Muchas cosas: derechos sobre la propia libertad, el propio cuerpo, la propiedad, la educación, el acceso a casi todas las profesiones; es decir, y en resumen, el abandono de la minoría de edad perpetua.

Ahora bien, logradas esas cosas, ¿qué tenemos? ¿Ha cambiado tanto la situación de las mujeres? ¿Ha cambiado tanto la imagen del poder como para que no siga connotando masculinidad? ¿Ha cambiado tanto la división de papeles sociales que no siga sucediendo que quienes vayan a detentar un poder determinado sean mucho más fácilmente ellos que ellas?

Las respuestas nos las da el feminismo de los 80, distinto y en cuya estela vivimos, para el cual la pregunta es: ¿existe una verdadera democracia si la posición genérica la interrumpe? Es decir, si pese a todas las declaraciones explícitas resulta que mujeres y hombres guardan posiciones de poder tan divergentes que en cualquier actividad el poder será detentado sobre todo y en su mayoría por hombres, ¿qué está ocurriendo y cómo puede remediarse?

El predominio masculino continúa en toda rama importante de actividad sin importar que existan mujeres calificadas para llevar a cabo la tarea. A las mujeres se les está vedando de alguna manera no explícita el ejercicio de actividades significativas que comporten poder.

¿Cómo podemos hablar de democracia mientras los dos sexos no están representados al mismo nivel en que socialmente existen? Responder a esto es uno de los grandes retos de la humanidad entera para este siglo.

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Sumario noticioso

laCuerda

 

Excelentes deportistas

Las guatemaltecas tuvieron una participación sobresaliente en los Juegos Panamericanos 2003. Medallas de plata ganaron Sofía Granda y María Dolores Molina en la categoría individual de boliche y la prueba por puntos de ciclismo, respectivamente. Medallas de bronce recibieron Cheilli González en la categoría de 58 kilogramos de karate do, Guisela Morales en la especialidad de dorso de 100 y 200 metros y Euda Carías en los 49 kilogramos de tae kwon do. En el XII Campeonato de Judo, Patricia Gómez y Lorena Hervías ganaron el oro en la categoría mayor.

 

Caso Mack: Activista presentó denuncia

Helen Mack denunció ante la Junta de Disciplina Judicial a los magistrados de la Sala Cuarta de Apelaciones, por negligencia en el cumplimiento de los deberes propios de su cargo. Según la activista, Willevaldo Contreras, Luis Felipe Hernández y Rosa María de León emitieron sentencia de segundo grado en el proceso sin haberla razonado o fundamentado como lo establece la ley.

 

Se declarará culpable

La indígena guatemalteca Petrona Tomás, acusada en Estados Unidos de dar muerte a su bebé, se declarará culpable de homicidio sin premeditación cuando comparezca, a finales de este mes, ante un juez del condado de Palm Beach, Miami. Con ello podría evitar la cadena perpetua a cambio de una sentencia menor. Ella está siendo juzgada en un idioma que desconoce, ya que el suyo es q'anjob'al.

 

Una de cal y otra de arena para la niñez

La Corte Suprema de Justicia instauró, con base en una ley recientemente aprobada, los juzgados de la Niñez y Adolescencia y de Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal, como parte de las medidas de prevención de hechos de violencia que involucran a estos conglomerados. Por un error de redacción, y en respuesta a un amparo presentado por notarios dedicados a adopciones, la Corte de Constitucionalidad ordenó la suspensión del Decreto Gubernativo 50-2002, mediante el cual el Estado guatemalteco ratificaría del Convenio de La Haya relativo a la Protección de la Niñez y a la Cooperación en Materia de Adopción Internacional. Ello retrasará la aplicación de esta legislación que busca, entre otras cosas, evitar el lucro desmedido y el carácter comercial de las adopciones.

 

Por el desarrollo en el campo

Una propuesta de Reforma Agraria Integral presentó la Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas (CNOC), a fin de impulsar un proceso de transformación de tenencia de la tierra y otros recursos productivos para propiciar un desarrollo social más amplio. Incluye medidas como la confiscación y expropiación para beneficiar a mujeres y hombres sin tierra.

 

Crean red para atender violencia

Organizaciones públicas y privadas conformaron la Red Nacional de Derivación de la Víctima con el objetivo de brindar atención integral a miles de personas que denuncian actos de violencia. Alrededor de 6,000 denuncias recibió en el año 2002 la Oficina de Atención a la Víctima, del Ministerio Público. El 80 por ciento fue por delitos contra mujeres. Del total, el 33 por ciento se refiere a casos de violencia intrafamiliar y abusos sexuales.

 

Reporte de violencia

En agosto 64 mujeres, incluidas niñas y adolescentes, fueron víctimas de violencia y accidentes. Diez quedaron lesionadas en intentos de homicidio. Diecinueve fueron asesinadas de diferentes formas, varias presentando el tiro de gracia. En algunos casos sufrieron violaciones sexuales, golpes y torturas. Siete fueron secuestradas, dos de ellas ultrajadas. Tres recibieron amenazas y una permanece desaparecida. En accidentes fallecieron cuatro y 21 resultaron heridas.

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Rehaciendo poder

Tania Palencia Prado, guatemalteca, analista política

 

Propongo dudar de la democracia. Como todo régimen de Estado, la democracia es convencional e histórica. Es un régimen porque sus instituciones dirigen la sociedad y atraviesan la economía, las integra culturalmente a través del sistema republicano (los tres poderes), la ley y la coerción. Es histórica puesto que ha sido pensada y repensada, aplicada y reaplicada por la humanidad desde hace mucho tiempo. Es convencional porque ha nacido de las cabezas humanas y, por tanto, puede ser equívoca; asimismo, hace posible pensar y construir otra forma de régimen público.

Las cualidades de la democracia no son reales, son retóricas, máxime en esta época cuando se ejerce dominación mediática. La igualdad ante la ley no es cierta, es una ilusión. El propio Banco Mundial informó que en 1998 los países pobres transfirieron a los bancos del Norte 1 millardo 400 mil millones de dólares, mientras que recibieron sólo 700 mil millones en concepto de préstamos y ayuda al desarrollo. El hambre prueba que algo no está bien con la democracia. Es que la democracia esconde que el Derecho expresa los intereses dominantes convertidos en ley. Los derechos de la democracia son funcionales sólo para escalas públicas cerradas. La representación, otra virtud de la democracia nacida desde la Revolución Francesa y encomiada frenéticamente desde la caída del muro (especialmente a través de los parlamentos), también es una farsa.

Como nunca antes observamos un divorcio gigantesco entre quienes gobiernan y lo que se gobierna, respecto a los intereses sencillos de la gente. La representación política es un mercado donde invierten pequeños grupos con mucho dinero. La democracia, además, ha perdido la nación como territorio fundante, ya que el planeta tiene hoy interconexión cibernética. Pero el poder público mundial ni a democrático llega: es un imperio.

   ¿Parchar la democracia o cambiar el régimen de lo público? Las dos cosas, ya que todo intento por mejorar la democracia exige a su vez superarla con algo nuevo y porque es mejor la democracia que la tiranía o la narcocracia, y por miles de razones más. Pero no hay que quedarse sólo en el remache; así venimos desde hace tiempo. En la superación del mito sobre que la democracia es lo mejor, el pensamiento producido por mujeres, el pensamiento ecologista y el pensamiento holista han hecho importantes contribuciones. Un aporte viene del anarquismo, que consiste en proponer ensayos para entregar poder de conducción comunitaria a los productores directos, a las comunidades, con visión micro regional y regional. Las ideas sobre los ecosistemas y el exceso de entropía que generan las sociedades modernas ayuda también a pensar que el régimen político debe estar en estrecha relación con la vida en el planeta, con su propia capacidad de reproducción. Para la democracia es inconcebible asociar naturaleza, comunidades y producción, acostumbrada a dejar el mercado a los grandes monopolios que la anulan a sí misma. El pensamiento holista ayuda a vigilar la ciencia, la ética y la filosofía como acompañantes de un vivir mejor, que no estén disociadas de la política. Y las mujeres han cambiado al mundo con sus ideas acerca de que la política no se reduce al arte de gobernar, al arte de lo posible, a la ciencia del Estado. La política, afirma la teoría de género, es ejercicio del poder.

Es ese ejercicio que nos atraviesa el que debemos transformar: la explotación mundial, el armamentismo, el poder del macho, el poder privado sobre la vida y la muerte, sobre el conocimiento. Política y democracia son dos cosas diferentes: una es condición humana siempre perfectible, la otra es una forma histórica del poder público que no puede más.

Casarse con la democracia no es bueno para nuestros bisnietos, aunque se prometa que las mujeres van camino a ser presidentas. De poco sirve administrar sus propios sistemas asesinos.

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Nosotras y el Estado

Wendy Santa Cruz, laCuerda

 

Como excluyente y discriminatoria calificaron cuatro políticas guatemaltecas la relación entre el Estado y la población femenina. A su juicio, los pocos espacios que se han abierto deben ser aprovechados para crear condiciones que permitan una mayor participación de las mujeres en el ámbito político, como pilar fundamental en la construcción de un Estado democrático.

Garantizar a mujeres y hombres el goce pleno e igualitario de sus derechos y libertades es el espíritu con que se organizó jurídica y políticamente el Estado guatemalteco como responsable del bien común. Pese a ello, éste no ha respondido eficazmente a tal fin.

Para Macrina Gudiel, candidata a diputada de la URNG por Escuintla, el Estado debe ser prestatario de servicios sociales, "pero lastimosamente el nuestro es débil. Las más jodidas somos las mujeres, pues la relación del Estado con nosotras es excluyente en la cotidianidad; constantemente se nos niegan nuestros derechos. Mientras no se creen las condiciones necesarias para que accedamos al poder como medio para la toma de decisiones, no podrá hablarse de un Estado democrático", opinó.

Manuela Alvarado, integrante de la Asociación Política de Mujeres Mayas Moloj, comentó que no por casualidad las guatemaltecas están marginadas o ausentes del campo político. Algunas causas son la forma en que funcionan las estructuras y organizaciones, además de la dependencia del país a nivel internacional. "Pareciera que las guatemaltecas no tenemos Estado; la relación de éste hacia nosotras es discriminatoria y racista", expresó. "Aun así, no podemos seguir esperando que se cree una plataforma ideal o estén dadas todas las condiciones para participar en política. Eso no va a llegar; tenemos que irlo construyendo".

Los espacios alcanzados por algunas lideresas son de suma importancia. Mirtha de Jesús López, alcaldesa de La Democracia, Huehuetenango, manifestó: "Es lamentable que el Estado no nos provea de los recursos necesarios; una tiene que hacer milagros para que alcancen los centavos. Si no responde a las necesidades de toda la población, menos lo hace con las prioridades de las mujeres". Para ella es difícil continuar al frente de una alcaldía que tiene deudas, entre ellas el Bono 14 de quienes allí laboran, pero reconoce que el respaldo de las mujeres de su comunidad le dan fuerza para seguir trabajando.

Esos mismos motivos han mantenido a Dora Liset del Cid en la alcaldía de San Antonio la Paz, El Progreso, por tres períodos consecutivos. La estrecha relación que mantiene con las personas de la localidad le ha dado la confianza para trabajar junto a ellas, aunque admite que falta mucho por hacer. "El Estado ha marginado bastante a las mujeres", expresó la alcaldesa. "Una quisiera hacer muchas cosas pero no se nos da la oportunidad. La experiencia me ha enseñado a no quedarme sentada esperando que llegue, sino buscar la manera de resolver las necesidades de las mujeres y de la población en general".

Manuela Alvarado opinó que las guatemaltecas tienen un gran liderazgo que se da desde el hogar. Quienes están organizadas han avanzado bastante en lo social. "Todo ese caudal necesita lanzarse a lo político, y para lograrlo hay que superar la dispersión de esfuerzos entre los grupos de mujeres. Otro punto", afirmó, "es trabajar sobre las cuotas de participación política en los partidos".

La representante de Moloj asegura que sólo las mujeres en cargos de decisión podrán impulsar las políticas necesarias para el liderazgo de las demás y trascender hacia la construcción de un Estado incluyente, de una democracia real y funcional para toda la ciudadanía.

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De mujeres a ciudadanas

Ana Silvia Monzón, guatemalteca, feminista, integrante de "Voces de Mujeres"

 

Las actividades públicas y políticas de las mujeres se han visto afectadas

por varios factores; unos de orden simbólico, cultural e histórico; otros

resultado de la lógica y las prácticas que han caracterizado a la manera de

hacer política, y algunos más relacionados con la forma como está

organizada la vida social con espacios públicos y privados excluyentes entre sí.

 

En la segunda mitad del siglo XIX se abrieron en Guatemala los primeros espacios para la educación de las mujeres, básicamente de elite. Fueron creadas varias instituciones de enseñanza "sólo para señoritas" donde, además de aprender el "deber ser" femenino, se gestaron ideas en consonancia con el pensamiento liberal en boga.

Este avance fue permeando las mentes conservadoras de la época y construyendo cierto bagaje político que dio frutos en los esfuerzos de varias mujeres por expresar sus ideas a través de la publicación de artículos periodísticos. Algunas se aventuraron a crear órganos de divulgación propios como "La Voz de la Mujer" en 1885 y "El Ideal" en 1887, iniciativas que en una sociedad tan cerrada como la guatemalteca tuvieron una breve existencia así como escasa difusión y eco entre la intelectualidad.

Otras mujeres continuaron insistiendo en la reivindicación de sus derechos a la ciudadanía y formaron parte, hacia 1920, de un importante círculo de sociabilidad generadora de opinión pública en temas feministas. Uno de los planteamientos recurrentes era la "construcción de una ciudadanía más amplia", ya que este derecho, introducido en el siglo XIX en Guatemala, era restringido y excluía a indígenas y mujeres. Tras el discurso de la igualdad, principio moderno en boga, prevalecían normas que establecían ciudadanías activas y pasivas. Las primeras eran reservadas a "quienes fueren casados, o mayores de dieciocho años, siempre que ejercieran alguna profesión útil o tuvieran medios conocidos de subsistencia". Las segundas reconocían la existencia de las personas pero les negaban, de hecho, el ejercicio de sus derechos políticos; en el caso de las mujeres, aun a las que pertenecían a las elites.

Cabe señalar que la discusión sobre este asunto estuvo presente desde los años setenta del siglo XIX, como lo demuestran varios artículos de prensa de la época y algunas tesis de abogados de la Universidad de San Carlos de Guatemala, para entonces bicentenaria, pero a la cual las mujeres tuvieron acceso apenas en la segunda década del siglo XX.

 

Derecho al sufragio

En 1920, merced a una disposición en el seno de la Federación Centroamericana, las mujeres tuvieron derecho al voto durante algunos meses, lo cual generó muchas resistencias, como anotó un periódico de entonces: "los liberales, federalistas, demócratas, etc. hicieron circular ayer una hojita en que protestaban por el derecho que la Constitución Federal concede a las mujeres y analfabetos, y en el [sic] que hacen constar que no votarán en las actuales elecciones por el motivo antes dicho".

En las siguientes décadas, marcadas por dictaduras que impedían cualquier expresión disidente, el aporte de algunas mujeres, aunque de manera dispersa, continuó y se hizo más consistente para la época en que se produjo la Revolución del 44, marco histórico en el cual, aun con posiciones en contra, se otorgó el derecho al sufragio femenino, si bien éste alcanzó a una minoría porque contemplaba sólo a las alfabetas.

 

En 1943, la tesis de una de las primeras graduadas en Derecho,

Graciela Quan Valenzuela, fue precisamente un análisis de la

"Ciudadanía opcional para la mujer guatemalteca".

 

El voto para las mujeres en Guatemala no se remite solamente al momento

en que éste fue incluido en la Constitución de 1945. Fue el resultado de varios

procesos que se venían manifestando desde el siglo XIX a nivel ideológico

y político. Cabe destacar la difusión de las ideas liberales y el positivismo que

permeaban la discusión sobre este y otros temas de interés social. Las mujeres,

aunque excepcionalmente o de forma minoritaria y marginal, participaron en

ese debate y fueron dando vida a un movimiento para exigir el derecho

al voto, en principio "un voto de calidad", como algunas de ellas

lo denominaban. Es decir, un voto para mujeres ilustradas, lo cual

era parte del "espíritu de la época".

 

Estrenando ciudadanía

Si tomamos en cuenta que hasta 1965 se amplió el derecho al voto a todas las guatemaltecas, tendremos que concluir que somos recién llegadas a la ciudadanía porque gran parte de ese período estuvo marcado por la represión y el cierre de espacios, incluso para el ejercicio de la democracia formal.

En 1985, cuando se instauró la transición a la democracia tras una época particularmente aguda de violencia política que afectó a mujeres y hombres, sobre todo indígenas, las mujeres ampliaron su incorporación a espacios antes vedados en el ámbito público, incluida la participación política. De tal suerte, hoy su presencia es insoslayable, aunque todavía marginal en términos cuantitativos, en los espacios municipal, regional y nacional.

Esta breve mirada retrospectiva permite valorar en su justa dimensión el aporte de muchas mujeres, aún escasamente visibilizadas en la historia guatemalteca, en el camino a la ciudadanía; asimismo, abandonar la visión, muy común por cierto, de que las irrupciones de las mujeres en los espacios públicos constituyen hechos espontáneos sin continuidad histórica.

 

Bibliografía

         Casaus Arzú, Marta. "La influencia de la teosofía en la emancipación de las mujeres guatemaltecas: la Sociedad Gabriela Mistral". Anuario de Estudios Centroamericanos, UCR, 27 (1), Costa Rica, 2001.

         La Patria, Año II, 14 de noviembre de 1921. No. 443.

         Monzón, Ana Silvia. "Entre líneas: participación política de las mujeres en Guatemala, 1944-1954". Tesis Diplomado en Estudios de Género. Fundación Guatemala / URL. Guatemala, 1998.

         Taracena, Arturo. Etnicidad, estado y nación en Guatemala: 1808-1944. CIRMA. Guatemala, 2003.

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El proyecto contrainsurgente

mafioso no es cosa del pasado

Claudia Virginia Samayoa, guatemalteca, defensora de los derechos humanos

 

Su cara pública se llama FRG. Su cara oculta se

encuentra en la mayoría de los partidos políticos.

 

Lo que hoy ocurre en Guatemala no es producto de una coyuntura ni de reacciones impulsivas de los diversos actores nacionales; tampoco se reduce al proceso electoral. Hoy vivimos la fase B de una estrategia para el control del poder por parte del proyecto político contrainsurgente mafioso, en el que coinciden militares, crimen organizado, empresarios emergentes y algunas organizaciones sociales. Su cara pública se llama FRG y su cara oculta se encuentra en la mayor parte de partidos políticos.

 

Política de desgaste

La fase A del proyecto contrainsurgente mafioso consiste en el copamiento de las instituciones y la fractura del proceso de paz. Probablemente esta fase inició con el asesinato de monseñor Juan Gerardi el 26 de abril de 1998, la acumulación de fuerzas sociales en torno al rechazo al Código de la Niñez y la Juventud y a las Reformas Constitucionales, así como la toma del poder por parte del proyecto del Frente Republicano Guatemalteco (FRG) a través de una alianza entre Alfonso Portillo (que traía bajo el brazo una serie de personajes y alianzas con expresiones "democráticas" y de "izquierda"), Francisco Ortega Menaldo y Efraín Ríos Montt.

Ya en el poder, su objetivo fue el desmantelamiento de los organismos del Estado por medio de:

        Control del Legislativo a través del caudillo, Ríos Montt.

        Desmantelamiento del Ejecutivo mediante el despido masivo de la burocracia, la incorporación de funcionarios inexpertos y la democratización de la corrupción.

        Profundización de la impunidad por medio de las reducciones presupuestarias de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), aumento en la corrupción de jueces y oficiales, control del Ministerio Público y una política de hostigamientos contra jueces independientes.

Asimismo, organizaron la toma de las instituciones de vigilancia democrática logrando el control total de la Contraloría de Cuentas, la Procuraduría General de la Nación y la Superintendencia de Administración Tributaria. También consiguieron controlar parcialmente el Tribunal Supremo Electoral y la Corte de Constitucionalidad. El único órgano contralor independiente es la Procuraduría de Derechos Humanos, a la que le han cortado recursos y está debilitada por administraciones pasadas que pervirtieron la estructura.

Utilizaron una política de desgaste de la sociedad civil y de la opinión pública para garantizar que la capacidad de respuesta y propuesta fuera debilitada al punto de que las fuerzas democráticas no pudieran articular una respuesta coherente ante las intenciones de perpetuación del poder. Esto se logró a través de:

        Escándalo tras escándalo de corrupción, irregularidades y rumores de golpe de Estado y crisis profunda que ocultaron los movimientos reales de cooptación de la institucionalidad y distrajeron la atención de las causas estructurales de la crisis.

        Más de 400 ataques contra defensores de derechos humanos, actos con los cuales se articuló el miedo a través de la aplicación del terrorismo de Estado.

Exacerbaron el conflicto histórico entre estos poderes ocultos y el poder paralelo de la oligarquía guatemalteca. Hicieron retroceder avances de la paz en materia de seguridad y justicia y lograron remilitarizar una serie de esferas de acción pública que los civiles habían ganado. En resumen, obligaron al olvido de los Acuerdos de Paz.

 

Aliados para perpetuar la impunidad

La fase B del proyecto contrainsurgente mafioso consiste en el control de las elecciones y la garantía de continuidad. Su mejor opción es el FRG, que les garantiza la posibilidad de instalar para los próximos 20 años un proyecto fascista, en el sentido que combina populismo con control social. Para que gane el FRG, requieren revertir el desgaste sufrido a través de la aplicación de acciones y políticas que alteren el comportamiento normal del proceso electoral, como son:

        rearticulación de las PAC;

        aumento de los proyectos de apoyo en especie a las comunidades campesinas;

        cédulas falsas y empadronamientos irregulares;

        ruptura constitucional a través de la inscripción de Ríos Montt para mantener a toda costa el liderazgo que aglutina; y

        profundización del terror: la intimidación a las comunidades, mediante la generación de la idea de que el voto no es secreto, y los sucesos del 24 y 25 de julio que ponen un toque de realidad a las amenazas de violencia.

Lo descrito anteriormente son elementos de la construcción de un proceso de fraude y su consolidación depende mucho de la necesidad que tenga el proyecto del FRG de realizarlo y del margen de maniobra que le otorgue la sociedad civil.

El proyecto contrainsurgente mafioso no descansa su continuidad únicamente en el escenario del FRG. Está preparado para mantener su poder a través del control del Legislativo y la infiltración en los equipos de gobierno de los diversos partidos. Si se observa bien los listados de candidatos a diputados de los partidos políticos con mayores posibilidades de voto, podemos notar: una veintena de militares que fueron parte de la comunidad de inteligencia o de las fuerzas operativas del genocidio y el terror, además de una serie de civiles con acusaciones previas de corrupción o pertenencia al crimen organizado.

No importa el signo partidario: estas fuerzas encontrarán la forma de aliarse para impedir cambios que rompan el muro de la impunidad que cubre tanto las violaciones a los derechos humanos como las acciones del crimen organizado y el narcotráfico. Los equipos de gobierno de la gran mayoría de partidos contendientes están infiltrados por personajes obscuros. Hasta algunos candidatos, como el presidencial del PAN y el vicepresidencial de la UNE, son claramente parte de la red del proyecto.

De esta cuenta, si el FRG no repite, el próximo gobierno -sea del signo que sea- va a encontrar una ingobernabilidad muy grande que impedirá las transformaciones necesarias para democratizar a Guatemala. Los retos serán mayúsculos y obviamente las posibilidades de revertir la situación dependerán mucho de la calidad del equipo de gobierno que se tenga -hay algunas opciones con posibilidades de ganar que no la tienen- y la capacidad de alianzas de los diversos sectores de la sociedad.

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Rosalina Tuyuc: Pasajes de una intensa vida política

Andrea Carrillo Samayoa, laCuerda

 

Primera mujer catequista en su pueblo

"No puede ser -decían los hombres catequistas- que una mujer toque la Biblia porque es sagrada y ellas son portadoras de pecado. Así comencé, alrededor de los 16 años. Fui la primera mujer catequista de mi pueblo. Mis grandes maestros, que forman parte de la lista de desaparecidos, tuvieron confianza en mí".

"La situación de emergencia, a causa del terremoto, me involucró más en la participación. Lo hice a través del programa de reconstrucción en un hospital en Comalapa, Chimaltenango, donde nací. También con estudiantes indígenas del pueblo, me uní al acompañamiento para alfabetizar mujeres".

"A finales del 79 salí a Cobán a estudiar enfermería. Mi compromiso después de terminar mis estudios era regresar al pueblo y trabajar en el hospital. Sólo lo hice dos meses, pues en los años ochenta la represión era muy dura. Muchos amigos y conocidos habían desaparecido, otros estaban amenazados de muerte. Según el ejército, me buscaba porque yo no había ido a estudiar sino a formar parte de la guerrilla".

 

Costos de la participación

"Cuando desaparecieron a mi padre quedé muy lastimada. Luego que secuestraron a mi esposo, sufrí otro golpe duro. En un momento juré que no volvería a participar en ningún tipo de organización por el costo que eso tenía. No había derecho a que nos sometieran a la soledad y la viudez".

"Me tuve que venir a la capital al igual que otras mujeres. Éramos varias las que quedamos viudas y desplazadas en esta ciudad. No podíamos regresar a nuestros lugares de origen y la sobrevivencia se tornó imposible. Tuvimos que buscar una institución que nos ayudara a vender nuestra artesanía; era lo único que podíamos hacer".

En el régimen de facto de Ríos Montt fue indiscriminada la represión en numerosas comunidades del noroccidente del país. "Del 83 en adelante se intensificó un poco más en la ciudad. El ejército perseguía a la gente desplazada. Con el surgimiento del programa nacional de viudas y huérfanos de Vinicio Cerezo, muchas mujeres nos conocimos. Según esa campaña, se decía que había 10 millones para nosotras. Veíamos una utilización de nuestro dolor y no sentíamos beneficio de ese programa. Así nació la inquietud de organizar a las mujeres. La labor con grupos de mujeres se inició en el 56 y en el 88 comenzamos el trabajo de CONAVIGUA" [Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala].

 

De lideresa social a candidata

"Para mi candidatura a diputada con el Frente Democrático Guatemala (FDNG) tuvimos que convocar a una asamblea extraordinaria en CONAVIGUA para pedir permiso sobre mi participación. Sabíamos que era muy difícil ganar; sin embargo, fue muy importante".

"Al principio, cuando comencé con la campaña electoral, tenía mucha vergüenza. Yo estaba acostumbrada a hablar en público a través de los discursos de los mítines y las consignas en las marchas, pero hacer campaña política y llegar a la gente a pedir el voto era distinto. Cuando ganamos seis diputaciones con el Frente Democrático, para mí fue un cambio muy fuerte, muy brusco. Trabajar en el Congreso fue totalmente diferente".

 

Necesaria preparación política

"Aunque una lleve tantas aspiraciones, en realidad no se puede ganar en el Congreso si no hay mayoría de votos. Las leyes para el servicio cívico, para las trabajadoras de casa particular y tipificar el delito de discriminación racial, las propusimos pero no las avalaron. Algunas que se aprobaron fue por el esfuerzo colectivo de todas las diputadas de los distintos partidos políticos. Hubo una identidad de género; las creencias partidarias quedaron de lado y hubo una gran unidad. Por eso salió la Ley de Dignificación y Promoción Integral de las mujeres".

"La importancia más grande de esta experiencia fue conocer cómo funciona el sistema de partidos políticos. Ahí me di cuenta que para la política es necesario prepararse políticamente. Así como no se es campesino sin machete, azadón, tierra y semillas, para ser parte del mundo político se necesita conocimiento de las leyes y el funcionamiento de las instituciones políticas".

"Aun siendo funcionaria, no hay salvación de sufrir discriminación por ser pobre, mujer o no tener formación académica. Siempre llegué al Congreso caminando y muchas veces me hacían las mismas preguntas: '¿A quién busca?', '¿Adónde va?' El personal de seguridad del Congreso no está acostumbrado a recibir a las diputadas indígenas; espera siempre a diputados que se bajan del carro entacuchados [con traje] y con dos o tres hombres resguardándoles la espalda".

"En el Congreso no hay conciencia social, de género ni mucho menos étnica; allí predomina la disciplina partidaria. Por eso digo yo que son cuestiones legales, morales y también de conciencia para traspasar esas barreras".

 

Identidad indígena y de género

"Manuela Alvarado y yo participamos en todas las discusiones de las reformas constitucionales que abordaron el tema indígena. En cierto momento nuestro partido nos cuestionó y nos advirtió de una sanción si seguíamos defendiendo los derechos de los pueblos indígenas. Ambas siempre defendimos nuestra identidad antes que los intereses de un partido".

"Temas relacionados con las mujeres y pueblos indígenas dentro de una estructura partidaria no son fáciles porque el esquema no nos favorece. Ahora me toca apoyar a otras mujeres y es importante reconocer el esfuerzo político de las mujeres mayas dentro de [la Asociación Política de Mujeres Mayas] Moloj".

"Por mucho que algunos compañeros digan que son conscientes de la lucha por los derechos humanos, cuando se habla de derechos específicos de los pueblos indígenas esto se cuestiona. Yo creo que todavía falta una conciencia para entrar en el debate nacional sobre racismo".

 

Romper esquemas es difícil

"Para las mujeres es más difícil la participación política. Se nos juzga y hay dificultades para dejar a los hijos, porque a la larga reclaman abandono y que no se les presta atención. Siendo diputada, a ellos les pedían dinero y otras cosas porque decían que yo tenía dinero. También sufrieron cuando recibí amenazas de muerte -por teléfono y por escrito- o me perseguían en la calle".

"Romper esquemas es difícil. A mis padres, en el pueblo, les mal juzgaban sus permisos para que yo anduviera participando con los catequistas y en la construcción del hospital. Ni a ellos ni a mí nos importó; yo seguí colaborando".

"Ahora entiendo que es muy importante la combinación del trabajo, la organización y la familia, porque muchas veces una se somete a la organización y deja la parte familiar. Otro tema importante es practicar la lealtad -- la lealtad étnica, de género y de igualdad".

"Animo a las mujeres que buscan el cambio estructural, el cambio de conducta y de ideología".

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Los sentidos de nuestro discurso

Anabella Acevedo, laCuerda

 

¿Ante qué y ante quiénes responde una obra de arte, un libro, una pieza musical? ¿Ante qué y quienes responden los artistas? A estas alturas, quizás ésas sean preguntas insensatas y totalmente inválidas para muchos, para quienes la creación y la acción creadora no se deben a nadie más que a sí mismas, ya que todo compromiso de cualquier tipo haría que una obra perdiera cierta pureza fundamental y colocaría su calidad artística en un segundo plano, detrás de lo ideológico. Arte panfletario, dirían algunos. Arte comprometido, dirían otros. Arte como discurso social, lo queramos o no, diríamos otros, pero solamente en los casos en que la perfecta ecuación entre rigor artístico y una intencionalidad discursiva de carácter social, político, histórico, etc. pueden coexistir en una relación equilibrada, aun cuando esto último no sea tan evidente. Claro, a veces lo social se perfila sutilmente a través del yo, o se da sobre todo como ausencia, pero siempre habla de un contexto particular del que no puede escapar. ¿Y cómo poder escapar?

Mucho se ha discutido al respecto sin llegar a ninguna conclusión y haciendo que escritores, artistas y demás creadores tomen posiciones, a veces de manera tal que hagan nacer enemistades y polémicas que nada tienen que ver con el arte, ¿o sí? Porque en el fondo, tal vez lo que esté en discusión es la posición de una persona frente al momento histórico que le ha tocado vivir, frente a los espacios que habita y frente a los demás. Porque vivir en un país como Guatemala tendría que volvernos seres contestatarios o, a lo menos, reflexivos, capaces de entender el sentido y la razón de ser de textos como "El tiempo principia en Xibalbá", o la obra de muchos artistas contemporáneos. Toda la obra de Isabel Ruiz o muchas de las acciones más recientes de Aníbal López o Regina José Galindo serían ejemplos claros que a veces se refieren directamente a lo político, pero que en ocasiones aluden a los otros a través de una mirada hacia el yo más profundo. Por supuesto, el mismo respeto y admiración merecen obras bien hechas de propuestas originales que no nacieron necesariamente de una intencionalidad social, pero que vienen de artistas que de una manera y otra se solidarizan con los demás.

Aunque -repito- vivir en Guatemala tendría que tener algún efecto en el arte y la cultura en general, sin que por ello se sacrifique el acto creador, como muchos insistirían en decir, tal vez queriendo permanecer ajenos a la historia más próxima a ellos. Quizás por eso la obra de Isabel Ruiz, que laCuerda presenta en esta edición, nos toca de manera tan fuerte, pues nos encontramos con la mirada de una artista que dirige la nuestra hacia realidades que golpean y nos entrega una serie de pañuelos con los que quisiéramos limpiar nuestro rostro de tanto dolor. Pero el efecto es la permanencia, como un antídoto contra el olvido y la indiferencia.

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Una mirada crítica e introspectiva

Feminismos en América Latina

Adelma Bercián, guatemalteca, periodista

 

El libro "Feminismos en América Latina", una recopilación de textos escritos por autoras de la región, cierra la colección de estudios de género de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).

Este volumen, el cuarto del compendio, estuvo a cargo de la pedagoga chilena Edda Gaviola Artigas y de Lissette González Martínez, guatemalteca y consultora sobre temas de la mujer. La recopilación reúne siete ponencias escritas por hispanoamericanas que, según indican las responsables de la selección, son mujeres que han aportado de manera significativa a la sistematización teórica del movimiento feminista en el continente.

Estructuralmente, "Feminismos en América Latina" consta de tres capítulos. El primero se titula "El movimiento feminista y el enfoque de género en las instituciones. Balances y desafíos". Reúne la visión de tres feministas centroamericanas: la filósofa panameña Urania Ungo, la socióloga guatemalteca Ana Leticia Aguilar y la también socióloga salvadoreña Mercedes Cañas.

Si bien las tres se deslizan por la rampa de la experiencia propia, los textos tienen como hilo conductor una actitud crítica sobre los procesos que viven las mujeres en el istmo y desmitifican algunas ideas impuestas por la institucionalidad gracias a un análisis con fundamentos no sólo válidos sino demostrables.

La segunda parte lleva por título "El movimiento feminista y los estudios de género en la región. Balances y desafíos". Consta de dos textos autoría de la narradora y filósofa ítalo-mexicana Francesca Gargallo y la psicóloga mexicana Norma Vásquez e intenta dar una visión integral del aporte de los estudios de género a la consolidación del movimiento feminista en este lado del mundo.

La primera cuestiona a los actores que acuñaron el concepto de "género" y cómo el que llama "feminismo institucionalizado" desembocó en una crisis por asumirse como una política que no ha revisado la historicidad de las ideas feministas.

Por su parte, Vásquez hace una revisión cronológica de los estudios de género en Centroamérica y señala las limitantes conceptuales que estos aportes académicos han cosechado a través del tiempo.

El último capítulo, "El movimiento feminista de la región. Balances y desafíos", esboza los retos del feminismo en América Latina de cara al nuevo milenio. Esta responsabilidad corrió a cargo de la socióloga peruana Virginia Vargas y de la arquitecta chilena Margarita Pisano.

Conocedoras y analistas todas del feminismo en el continente, las autoras reunidas en este libro no sólo critican, señalan o reflexionan. También aportan nuevas luces y posibilidades para que el movimiento crezca y se enraíce en nuestras sociedades.

Esta recopilación es una referencia obligada para todas aquellas personas que participan en el desarrollo del feminismo en América Latina, porque sus líneas se atreven a criticarlo pero con el claro ánimo de consolidar sus bases teóricas para la construcción de un mundo que asuma responsablemente a las mujeres.

Por último, es importante reconocer el tino de las compiladoras en la selección de textos ilustradores, ilustrativos e iluminadores.

 

"Feminismos en América Latina". Edda Gaviola Artigas y Lissette González Martínez, compiladoras. Colección de Estudios de Género; No. 4. FLACSO. Guatemala, 2001. 280 p.

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Opción por el voto responsable, serio y maduro

Helen Mack, guatemalteca, presidenta de la Fundación Myrna Mack

 

Las próximas elecciones generales traen consigo una particularidad muy importante, que consiste en plantear a la sociedad guatemalteca un dilema fuerte, crudo y hasta definitivo en lo que respecta a la correlación de fuerzas políticas en el país.

Por supuesto, cada evento electoral entraña una definición respecto de cómo será el flujo de poder en el país y quiénes serán los actores, grupos o sectores a cargo de la administración de los asuntos nacionales. Pero, en esta ocasión, hay factores que van más allá de la simple definición de candidaturas y la elección de nuevos gobernantes.

Los poderes están en pugna por la hegemonía en el universo político del país. Poderes tradicionales (económicos y políticos) disputan con poderes emergentes (militares, políticos y económicos) que han surgido de la extendida actividad criminal que afecta a toda la sociedad. En el contexto podemos identificar también el remanente autoritario que sigue generando polarización y obstaculizando nuestro desarrollo democrático e institucional.

De manera que estas elecciones entrañan un doble enfoque. El primero, tradicional, simple y obvio, relativo a la elección de autoridades ejecutivas y legislativas. El segundo, que se plantea ahora con tanta urgencia, consiste en qué tanto espacio e influencia dará nuestro voto a los poderes ocultos y al crimen organizado en el ejercicio del poder público.

El dilema es complejo, porque los agentes del poder oculto y criminal se han incrustado ya en casi todas las organizaciones políticas. Es decir, pueden llegar al ejercicio del poder por distintas vías. No es algo que monopolice el FRG, aun cuando la influencia del poder oculto sea más fácil de identificar en las estructuras de este partido, venido a menos por el peso de la corrupción, el desgobierno y el carácter antidemocrático de su gestión, entre otros aspectos.

Detrás de cada candidato presidencial, en cada lista de aspirantes al Congreso de la República o a las corporaciones ediles y en los equipos de asesores hay más de un agente del poder oculto, listos para abrir la puerta a sus pares en el momento oportuno.

De ahí la importancia particular de estas elecciones y la necesidad de que nuestro voto, el 9 de noviembre, sea maduro, responsable, consciente y libre. La calidad de la democracia y del Estado de Derecho que tendremos en los próximos años depende de ello. No debemos concentrar nuestro voto en una sola opción política, porque en la medida que construyamos una potencia política, capaz de controlar casi todo el aparato estatal, estaremos contribuyendo a hacer inviable la consolidación de la democracia.

Hoy, más que nunca, es necesario que las autoridades electorales realicen esfuerzos supremos por informar debidamente a la población respecto del ejercicio del voto, el deber y el derecho que representa para cada ciudadana y ciudadano acudir a las urnas y emitir un sufragio comprometido solamente con el país.

Mis palabras no deben ser interpretadas como un mensaje de desaliento. Es la realidad y hay que luchar por cambiarla. No debemos ser indiferentes ante un eventual fraude; preparémonos para denunciar cualquier anomalía que podamos detectar. Hay que vencer el miedo y optar por la participación plena.

Planteemos la diferencia. Que estas elecciones no se conviertan en un ejercicio más, realizado cada cuatro años, en el que vamos a votar sólo porque hay que hacerlo y marcamos las casillas con uniformidad, sin un criterio sólido sobre en quiénes delegaremos la tarea de conducir el destino del pueblo.

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Todas mis muertas

Lucía Escobar, laCuerda

 

Estoy viendo la foto de una de las últimas "performances" de Regina José Galindo. En la imagen se ve unos pies llenos de sangre que van dejando sus huellas por las calles del centro capitalino. ¿Imaginan ustedes cómo sería este país si las manchas de la sangre no se borraran, si no se limpiaran? ¿De qué color serían nuestras aceras? No habría calle que no tuviera una historia trágica que contar, que no llevara un rastro mortal. Y lo más interesante: ¿imaginan poder ver dónde se originaron esas huellas y adónde se dirigirían? ¿Por cuáles lugares pasó la muerte?

Pero las cosas no son así; siempre hay alguien que se presta para lavar la evidencia. Si no, recordemos el caso del obispo Gerardi y una empleada apresurada por dejar todo otra vez nítido, como si no hubiese pasado nada. A mi mente también viene la película "La playa" y lo molesta que resultaba para todos la agonía ajena. Así es la vida. Así somos los humanos. Alguien muere y son unos días de luto, de duelo. Luego, casi inmediatamente la gente empieza a olvidar, deja de hablar del tema. A las personas que recuerdan mucho, que vuelven la cabeza atrás, las ven raro, les recriminan esa actitud.

Termina una guerra y se habla de paz, de reconciliación con olvido. Eso significa que hay que aguantarse los muertos, que ni pensemos en la justicia. Todo pudo haber sido peor, puede ser peor, va a ser peor. Te matan un hijo y hay que agradecer que no lo torturaron; secuestran a tu hija y debes darle gracias a dios que no fue violada.

Pero si aparece violada, estrangulada, descuartizada y metida en un tonel, entonces ¿a quién le agradeces que? Y si todavía después de eso escuchas las declaraciones de la policía que estúpidamente dice que son "líos de mara", que eso les pasa a las señoritas por salir a tomar las cervezas, que la familia tiene la culpa de todo, entonces ¿qué queda en el corazón? Resignarse y olvidar la palabra "justicia" parece ser la única solución.

Todavía me sorprende la capacidad que tenemos los humanos para volvernos inmunes a lo que nos hace daño. Vamos adquiriendo defensas ante todo. Nos vamos volviendo duros, insensibles, fríos. Todos los días, en todos los periódicos, en todas las noticias, leemos cómo nos están diezmando, nos están aniquilando como a perras rabiosas. Aparecemos muertas en barrancos, en cunetas, desnudas, golpeadas, apuñaladas, humilladas. Y nadie dice nada. Ya nadie se horroriza.

Dery Yesenia Chiquitó (13 años), Ángela Rivera (16), Mariela Esmeralda Salazar (14), Sindy Marisol Xuyá (16), Lesly Yessenia Cano Samayoa (13), Ana Berta Hernández (15), Mariela Loarca Hernández (18), Cindy Paola González (13), Claudia Martínez Sandoval (12), Mary Leonor Pérez (25) y Marta Reyes López (47) son sólo algunas de las 200 mujeres que han muerto violentamente en lo que va del año. Nadie investiga el porqué de estos hechos.

La próxima puede ser usted, su madre, su hija o yo.

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Realidad de las mujeres mayas

“¿A qué va esa india a la reunión?”

Delfina Mux Caná, guatemalteca, maya kaqchiquel

 

¿Cuál es la idea que esta persona tiene sobre las mujeres mayas? ¿Cuáles son los estereotipos que maneja al referirse de tal manera? ¿Por qué es importante reflexionar sobre estas interrogantes? Lo es porque representan concepciones vigentes en la sociedad guatemalteca, en las instituciones del Estado, en las ONGs, y porque cotidianamente las mujeres mayas somos discriminadas en los diversos espacios donde nos desenvolvemos, ya sea por ser mujeres, mayas, jóvenes o pobres. Y si a esto agregamos la discriminación que se ejerce de un grupo étnico a otro, del área urbana hacia el área rural, de las profesionales hacia aquéllas que no lo son, la situación resulta mucho más compleja, ya que refleja las grandes desventajas históricas que como mujeres hemos tenido.

Superar la discriminación y negación de oportunidades que sufrimos las mayas, no sólo por nuestra condición de género sino también por la cuestión étnica, es una de las grandes responsabilidades que tenemos como mujeres, pasando de la denuncia a la capacidad de propuesta, a develar y cuestionar la simbología y los estereotipos que se manejan sobre nosotras, para que el Estado y la sociedad civil contribuyan a resolver nuestra problemática y consideren nuestras necesidades e intereses específicos y, por lo tanto, garanticen el ejercicio de nuestra ciudadanía.

Nos queda el gran desafío de garantizar la articulación de género, etnia y clase, tanto en lo teórico como en la práctica concreta, en las relaciones cotidianas. Y para ello es importante preguntarnos: ¿cuántos procesos de formación de los que desarrollamos en los espacios donde nos desenvolvemos están encaminados a este propósito? ¿Cuánto del trabajo de género realizado en Guatemala se hace de acuerdo a las características de la población maya y la diversidad del país? ¿Cuántas de las propuestas y agendas que actualmente se elaboran contemplan acciones que contribuyan a superar estas inequidades? ¿Será responsabilidad sólo de las mujeres mayas hacer propuestas de esta naturaleza? ¿Qué estamos haciendo para deconstruir concepciones racistas y discriminatorias con relación a las mujeres en general y a las mayas en particular? ¿Cómo contribuimos en nuestras instituciones a que la problemática de las mujeres mayas sea parte de la agenda y de las acciones que se desarrollan?

Empezar a ser conscientes de nuestras concepciones y prácticas cotidianas, donde a diario evidenciamos que somos portadoras de una cultura opresora, autoritaria e irrespetuosa, es uno de los grandes desafíos, pues con lo que manifestamos a través del lenguaje y la simbología, ya sea consciente o inconscientemente, podemos reforzar estereotipos y formas de discriminación que no ayudan a superar las desigualdades existentes entre las mismas mujeres.

Es hora de empezar a transformar el imaginario social que existe con relación a las mujeres en general y especialmente a las mayas. Vamos a la reunión porque estamos deconstruyendo estereotipos, simbología, y haciendo propuestas para superar nuestra realidad como mujeres, pero también como mayas.

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Memoria, historia y política

Arturo Taracena Arriola, guatemalteco, historiador

 

El trabajo que realizaría la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) en materia de un análisis histórico del proceso político ligado al conflicto armado interno se planteó como un llamado a la memoria. De ahí su título "Memoria del silencio".

Visto retrospectivamente, éste es un esfuerzo que tiene el mérito de existir en un país donde el olvido calculado se apoya en la existencia de una enseñanza sintética del presente histórico, sin líneas profundas de análisis, y de una historiografía que se nutre fundamentalmente de los libros hechos por extranjeros. A ello se suma la falta de archivos -destruidos o escondidos- y la incertidumbre que sentimos los guatemaltecos a la hora de abordar con seriedad el balance de 34 años de guerra. Enfrentamos la limitante de no poder escribir nuestra propia historia con lucidez debido a nuestras propias autocensuras.

Con todo y sus insuficiencias, por tanto, el informe de la CEH no deja de hacer reflexionar a quienes la leen o consultan. Pero la reflexión es un ejercicio adversado por una clase política y los funcionarios de Estado, que se sienten amenazados por el regreso del pasado y llaman a los guatemaltecos a hacer del olvido y la indiferencia virtudes compartidas.

Debemos analizar -individual o colectivamente- sobre los coontenidos, usos sociales y políticos, mecanismos de transmisión de la memoria, falsificaciones y travestismos de las historias escritas, así como sobre los silencios de la sociedad guatemalteca a lo largo de medio siglo. Para ello debemos superar la tendencia al anacronismo en un período ideológico mundial caracterizado por el publicitado fin de la historia y de los paradigmas con que varios de nosotros nos formamos como profesionales y políticos, los cuales marcaron el período de esos 34 años de conflicto armado interno.

¿Cómo equilibrar el peso de la memoria colectiva con el de los actores individuales? ¿Cómo enfrentar la tesis de una explicación de casi cuatro décadas de guerra civil únicamente por los ánimos bélicos de tan sólo dos actores: el ejército y el movimiento revolucionario guatemaltecos? Éstos son desafíos que tarde o temprano deberemos enfrentar a pesar de los llamados en la prensa de los funcionarios de gobierno en sentido contrario.

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Actuar decididas y sin miedo

María Dolores Marroquín, guatemalteca, socióloga feminista

 

El 7 y 8 de septiembre se celebra desde 1996 la ciudadanía de las mujeres. Estas fechas fueron designadas en México, dando seguimiento a la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, 1995), y tienen el propósito de que las mujeres del mundo se reconozcan ciudadanas con facultades de derechos y obligaciones frente a ellas mismas y su entorno.

Para muchas mujeres y personas en general, la ciudadanía está relacionada con cumplir 18 años y sacar la cédula de vecindad. Pensarán que empadronarse, votar y por supuesto rendir tributo a los símbolos patrios son las formas de expresar la ciudadanía, porque esto es lo que nos enseñaron desde la niñez.

Sin embargo, en los albores de las elecciones generales en Guatemala nos cae la celebración de la ciudadanía de las mujeres, a manera de recordarnos que ésta es una parte fundamental de nuestras vidas: es la forma de expresión de nuestras ideas, pensamientos y sueños, en relación al mundo que nos rodea y a nuestro bienestar.

Y qué bueno que cae en este momento, pues estamos en un proceso casi de concentración permanente, analizando los acontecimientos que giran alrededor del proceso electoral y del debilitamiento de nuestra democracia. Ambas situaciones nos llaman a actuar decididas y sin miedo; es decir, a asumir nuestra ciudadanía con todo lo que significa: valor, claridad de pensamiento, información y, más que nada, acción.

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Aborto: Cobrando vidas y esperando turno

Laura E. Asturias, laCuerda

 

Sería tentador alegar que en Guatemala, con crisis de toda índole siempre pisándonos los talones, es "lógico" que el tema del aborto y las muertes de mujeres a causa de la práctica no higiénica de este procedimiento permanezcan en una cápsula de silencio. Pero decirlo no es más que una excusa.

A mediados de agosto, en la ciudad de Rosario, las 12,000 asistentes al Encuentro Nacional de Mujeres de Argentina, que junto a muchas otras han sido colectiva y severamente afectadas por una economía avasallada y una serie de desaciertos de los políticos de ese país, dieron viva muestra de que aun ante tanta adversidad podemos reivindicar el derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos.

Sin pelos en la lengua, las participantes, procedentes de cada estrato de la sociedad, reafirmaron su postura a favor de la legalización del aborto, rebeldes ante una iglesia católica que pretende continuar enquistada bajo las sábanas de la gente; una iglesia vergonzante que años atrás fue cómplice de la dictadura y hace tres meses exhortó a sus más fieles soldaditas a sabotear el encuentro.

Las fundamentalistas católicas terminaron saliendo de ahí con la cola entre sus delicadas piernas, en una derrota política para su iglesia, pero ésa es otra historia. El resto, además de participar y debatir en docenas de talleres, se unió en acciones contundentes como la masiva manifestación frente al Arzobispado rosarino, al son de potentes consignas, entre ellas "Si el papa fuera mujer, el aborto sería ley", "Aborto legal para no morir, anticonceptivos para no abortar" y "Saquen sus rosarios de nuestros ovarios". La iglesia podrá seguir desoyendo a la mayoría de las argentinas, pero no será porque ellas no hayan gritado para ponerla en su lugar.

En suelo guatemalteco no se escuchará el reclamo que este 28 de septiembre sonará fuerte en otras latitudes para conmemorar el Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe. Porque aquí aún no despertamos. Nos conformamos con las estadísticas del Ministerio de Salud (MSPAS), que se atribuye una dudosa reducción en la mortalidad materna. Sus cifras del año 2000 indican que por cada 100,000 nacidos vivos murieron 211 mujeres indígenas y 70 no indígenas. Y el Ministerio dice que la suma de estas muertes es 153. ¿Matemática fallida?

También según cifras oficiales, en el 2000 hubo en el país un total de 425,410 nacimientos y 651 muertes maternas. En el 2001, dichas muertes ascendieron a casi 635. Es decir, 1,286 mujeres fallecidas en dos años.

Queda claro que a las tantas que anualmente están siendo asesinadas se suman muchas otras que en silencio dejan la vida a causa del embarazo, sobre todo cuando, al no desearlo, recurren al aborto en condiciones inseguras.

No despertarán ellas, las que ya no están. Quedamos las otras para despertar. Muy pronto tendremos que hacer tiempo y espacios para dialogar seriamente también sobre el aborto. Imposible alegar que ésta no es una tarea urgente para las guatemaltecas.

 

28 de Septiembre: Día por la Despenalización

del Aborto en América Latina y el Caribe

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Fiestas matrias

laCuerda

 

Bueno fuera que la independencia realmente se pudiera celebrar. Pero la verdad es que no nos sentimos independientes como país cuando el ejército estadounidense está en nuestro territorio, moviéndose a su antojo, so pretexto de luchar contra el narcotráfico. Tampoco nos sentimos soberanos ni libres cuando empresas transnacionales vienen a llevarse nuestras riquezas, dejándonos a cambio unos pocos lenes [centavos] y destrozos irrecuperables. Igualmente nos sentimos ante las políticas impuestas por el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y los grupos locales de poder, que siguen actuando como dueños y señores del país y su gente.

La nación guatemalteca, en su proceso de conformación, ha dejado de lado a las mujeres. El papel que la historiografía oficial nos otorgó fue mínimo, como si no hubiésemos existido, como si todo lo que hacemos diariamente no hubiera servido para que otros se lleven los honores y las glorias. Sin el trabajo y la energía de las guatemaltecas, la rueda de la historia se detendría.

Maestras, madres, esposas, enfermeras, activistas, intelectuales y artistas han estado siempre al tanto de lo que sucede en la política, aunque no estén directamente en el Congreso o en las reuniones de discusión. Desde atrás de las cortinas, a través de pláticas, opiniones y consejos, las mujeres han influido en los hombres en todo momento y circunstancia; es más, los han empujado a luchar, les han enseñado a querer a su país, los han estimulado para emprender tareas políticas. Muchas ideas expuestas con orgullo por los políticos han surgido de una mente de mujer en una sobremesa o luego de un momento de intimidad. Que no lo reconozcan es otra cuestión.

Este 15 de septiembre se volverán a invocar los "valores patrios" a ritmo de tambores y platillos; la valentía de los próceres será cantada en los actos de conmemoración; palabras altisonantes, homenajes y poemas serán ofrecidos a una "patria de hombres" que prefieren seguir dejando de lado a las mujeres y sus demandas. Para la mayoría de mujeres la fecha será una más del calendario. Hasta que un día, quizá más cercano de lo que parece, estemos nosotras también, a la par, haciendo matria.

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Desconocidas tras los granos de café

Jacqui Torres, guatemalteca, periodista

 

Nadie sabría de las mujeres cortadoras de café a no ser por la crisis del grano, cuando muchas de ellas han dejado sus mejores años tras esta producción, sin que ello les represente mejores condiciones de vida.

El estudio "Mujeres detrás de los granos de café", reeditado por Rosalinda Hernández Alarcón y publicado por la Pastoral de la Tierra de Quetzaltenango, recoge experiencias de trabajadoras de la zona cafetalera de Colomba, dejando al descubierto la desigualdad social y de género en que se desempeñan.

Para empezar, ni siquiera existen registros de su trabajo. De las entrevistas a 544 mujeres se sabe que el 26 por ciento carece de algún grado de estudio, en tanto el 72 por ciento asistió a la primaria.

Además del trabajo productivo, como cosechar el grano o cuidar y vender animales, asumen la responsabilidad casi exclusiva de cuidar hijos, recolectar agua y leña, limpiar, lavar y preparar alimentos. Pese a que la mayoría reconoce como trabajo sólo las actividades remuneradas, se detectó que el 85 por ciento labora en promedio 18 horas diarias, de lunes a sábado.

Ninguna de las entrevistadas gana el salario mínimo y una de cada tres recibe menos de la tercera parte del salario oficial, que en el 2002 ascendía a 1,075 quetzales (Q825 de salario y Q250 de bonificación). Sólo cinco de las 544 recibe servicio de seguro social, ya que al considerarlas como "ayudantes" de los "jefes de familia" les niegan sus prestaciones y derechos laborales.

Aun con todas estas evidencias, sólo el tres por ciento de la muestra se refirió a la discriminación a la que son sujetas. Los datos anteriores muestran que las condiciones de las cortadoras de café son pésimas y su desaliento a los cambios refleja un Estado y un sector patronal indiferentes al esfuerzo de quienes dejan sus vidas tras los granos del aromático.

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Abuso e injusticia

laCuerda

 

Uno de los más graves problemas de nuestro país es la debilidad, corrupción y falta de profesionalismo del Organismo Judicial. Éste fue destruido durante el régimen de facto de Efraín Ríos Montt, luego penetrado y usurpado por gente cercana al ejército y a grupos clandestinos.

La sociedad ha venido reclamando que al sistema de justicia se le haga una limpieza a fondo y sea fortalecido para que funcione imparcialmente. Es allí donde topan las buenas intenciones de grupos y personas que buscan apoyo legal en un sistema que, hasta ahora, no castiga a los culpables de crímenes de lesa humanidad y deja libres a las bandas de secuestradores, asesinos y ladrones.

En días pasados, Olga Villalta, co-fundadora de esta publicación, fue detenida y llevada presa. Sólo porque alguien acusó a la cooperativa de vivienda en la que ella participó hasta principios de este año, se vio atrapada en un caso que ahora debe dilucidar, lo cual, además de las molestias, implica tiempo perdido, recursos y energía.

Lamentamos que estos hechos ocurran: por los abusos cometidos contra el pueblo y porque muestran el desorden y caos que sigue imperando en una instancia que para otros casos es más lenta e ineficiente que cualquiera.

Olga: sinceramente repudiamos esta injusticia cometida contra tu persona y te enviamos nuestra solidaridad.

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Monitoreo de medios de CERIGUA

laCuerda

 

Un reporte elaborado por el Centro de Reportes Informativos de Guatemala (CERIGUA) afirma que cinco medios escritos de comunicación dedican sólo el 2.6 por ciento de su producción a la temática de género, mientras que esa agencia de noticias le destina el 13 por ciento de su información. En promedio distribuye 425 notas mensuales, de las cuales 56 se refieren a mujeres.

En su análisis "Presencia de la mujer en los medios de comunicación", agosto 2002 y julio del 2003, concluye que éstos no presentan la diversidad del protagonismo de la población femenina; tampoco otorgan valor o importancia a lo que ellas hacen, producen o proponen.

El estudio en mención asegura que de las notas publicadas en cinco medios escritos relativas al protagonismo y la situación de las mujeres, el 63 por ciento fue breve, el 14 por ciento ocupó un cuarto de página y sólo un tres por ciento página completa. Precisa que ellas fueron noticia principalmente como víctimas, en el 22 por ciento del total analizado. Según esta agencia, 271 mujeres fueron asesinadas entre enero del 2002 y julio del 2003.

CERIGUA monitorea los medios escritos mediante la asignación de 27 ejes. Durante el año de estudio, consideró 5,387 notas: 1,369 fueron sucesos; 1,094 sondeos de opinión; 140 trataron el tema género y 44 el tema étnico.

   Un monitoreo de cuatro medios escritos realizado por laCuerda durante 15 días de junio de este año indica que en 1,055 notas analizadas se utilizaron 337 fuentes, de las cuales el 15 por ciento fueron mujeres (ver "Un vistazo a los medios" en la edición No. 58).

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Tierra, trabajo y participación

laCuerda

 

Casi 70 grupos avalan las siguientes propuestas para favorecer a las mujeres rurales. Están diseñadas en tres ejes: tierra, trabajo y participación. Estas iniciativas forman parte de su agenda y bien pueden convertirse en acciones para el próximo gobierno. Entre ellas sobresalen:

        Reformular los estatutos del Instituto Nacional de Cooperativas (INACOP) y las Empresas Campesinas Asociadas (ECAS) para garantizar la participación de las mujeres, con voz y voto para elegir y ser electas en cargos de dirección, y que se reconozca el trabajo productivo y reproductivo de ellas como aporte para ser socias.

        Eliminar del artículo 139 del Código del Trabajo para asegurar salario y condiciones equitativas laborales a las trabajadoras agrícolas.

        Compartir el trabajo doméstico con la pareja, los niños, los jóvenes y el resto de integrantes del núcleo familiar.

        Crear y fortalecer mecanismos de comunicación y coordinación entre organizaciones de mujeres rurales.

        Establecer mecanismos para promover la participación política de ellas en todos los niveles.

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Campo

pagado

Secretaría Presidencial de la Mujer

Acciones y avances en pro del desarrollo

de las mujeres guatemaltecas

 

SEPREM

Asesora y Coordinadora de Políticas Públicas

9a. Ave. 0-19 Zona 2, Edif. Isabel La Católica, 4o. Nivel

Tel. +(502) 288-6016 y 288-6087 / Fax: 288-6407

spmujer@intelnet.net.gt

 

El Honorable Congreso de la República, en Acuerdo número 14-2000, recomendó al Organismo Ejecutivo la creación de la Secretaría de la Mujer con los siguientes objetivos: promover su plena participación en el desarrollo del país y la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres; velar por la observancia y aplicación de los preceptos constitucionales, leyes ordinarias, tratados y convenios internacionales que se refieran a la mujer, así como por el cumplimiento de los compromisos asumidos por el Estado de Guatemala en las cumbres y conferencias internacionales y en los Acuerdos de Paz en materia de Derechos Humanos a fin de promover la participación de la mujer.

En congruencia con dicha recomendación, el Presidente de la República, Licenciado Alfonso Portillo, creó, por acuerdo de fecha 17 de mayo del año 2000, la Secretaría Presidencial de la Mujer -SEPREM- asignándole, entre otras, las competencias de entidad asesora y coordinadora de políticas públicas.

Cabe destacar que, como resultado de la negociación entre las organizaciones de mujeres y el gobernante, la persona que ejerce el cargo de Secretaria de la Mujer es nombrada por el Presidente de entre un listado de diez candidatas propuestas por las organizaciones de mujeres.

Las acciones de la SEPREM se han orientado principalmente en las siguientes grandes líneas: desarrollo y consolidación institucional; impulso de la Política Nacional de Promoción y Desarrollo de las Mujeres y Plan de Equidad de Oportunidades 2001-2006, y relacionamiento con las instancias de avance de la mujer en el Estado y las organizaciones de mujeres de la sociedad civil.

La creación de la SEPREM se inscribe en el marco del espíritu de los Acuerdos de Paz, razón por la cual entre las acciones concretas identificadas por el Grupo Consultivo que podrían ser llevadas a cabo por el Gobierno y el Congreso durante los próximos seis meses, antes de las próximas elecciones generales, figura el fortalecimiento de la SEPREM. Dicha recomendación se basa en que la SEPREM es una de las instituciones diseñadas para dar soporte al proceso democrático.

Entre las metas globales de la Política Nacional de Promoción y Desarrollo de las Mujeres y Plan de Equidad de Oportunidades 2001-2006, que impulsa la SEPREM, cabe destacar la adecuación de marcos legales, presupuestarios y mecanismos institucionales que aseguren la institucionalización de la Política.

En relación con los marcos presupuestarios, es oportuno señalar que en la Matriz de Seguimiento del Grupo Consultivo y que contiene la agenda de compromisos mínimos quedó incluido el tema en los siguientes términos: Como compromiso en relación con los Derechos de la Mujer, se impulsará un clasificador para la población de la mujer en el Presupuesto 2004. El resultado esperado deberá reflejar: a) focalización del gasto público hacia la mujer, y b) visibilización del gasto público hacia la mujer.

Respecto al tema del gasto público, cabe destacar que recientemente se emitió una disposición por parte de las autoridades correspondientes en el sentido que las metas generales de la Política de Promoción y Desarrollo de las Mujeres Guatemaltecas serán tomadas en consideración en el proceso de formulación del proyecto de Presupuesto General de Ingresos y Egresos del Estado para el ejercicio fiscal 2004.

La medida anterior está contenida en la Política Presupuestaria y Normas que establece criterios y reglas que todas las dependencias del gobierno central y entidades descentralizadas deberán observar en el diseño de sus programas y proyectos. Otro avance en la misma línea lo constituyó el acuerdo tomado en febrero de este año por el Consejo Directivo del Sistema Nacional de Financiamiento de la Preinversión -SINAFIP-, en el sentido de autorizar que en los proyectos de dicho sistema se integre el enfoque de género con el fin de cumplir con la Política de Promoción y Desarrollo de las Mujeres.

En el citado acuerdo del SINAFIP se establece que esta disposición será prioritaria, en el marco de la Estrategia de Reducción de la Pobreza, a las mujeres indígenas y rurales.

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Personas, energías y espíritus

Rosalinda Hernández Alarcón, laCuerda

 

"Los humanos somos turistas de la tierra", con gran parsimonia explica Alma Florinda Leiva Moreira la razón por la que viajó de Puerto Barrios a La Buga (Livingston) a participar en el "chugú", organizado por su familia entre el 13 y 15 de agosto en el caserío Quehueche.

Sin resultar fácil, ella empezó a describir el significado de esta festividad garífuna en la que "conviven los que están [los vivos] con los que no están [los muertos]; cuando nos tienen ausentes, hacemos algo para que nos tengan presentes".

Alma Florinda revela en su rostro una cordialidad que, le comento, denota sosiego por el deber cumplido y por estar haciendo su gusto. Ella asiente: "Sí, me siento bien y estoy chévere con mi vestido celeste. Vine con dinero mío, todo lo pago con lo que gano por trabajar por mi cuenta. Es un festejo con nuestros antepasados".

Tras haber laborado 13 años en una casa particular, se cansó. "Me salí de esa esclavitud", relata. "Con esa familia se me fue la juventud, escuchando todos los días lo mismo: que esto no está bien, que esto tampoco. Una es de carne y hueso; por eso me fui".

Alma Florinda, sin esposo, tiene seis hijos a quienes ha mantenido. Vende en el mercado coco rallado en bolsas de cinco y dos quetzales. Su jornada empieza a las cinco de la mañana; primero compra 50 cocos, los cuales ralla en compañía de su sobrina, Marta Josefina Moreira Leiva, quien exclama: "Yo tenía que venir porque soy Leiva".

En la última noche del "chugú", las tres compartimos vivencias mientras bebíamos cerveza. La charla sólo fue interrumpida cuando las Leiva hacían comentarios en su idioma garífuna, que por insistencia mía en ocasiones traducían al español. Entre sus reflexiones recuerdo: "El dinero del hombre no alcanza; trabajamos aunque tengamos marido. En mi lema hay que dejarle todo a la hembra [herencia]; nosotras trabajamos más. Ya no estamos dispuestas a aguantar malos tratos. Nos gusta recuperar alegres nuestro pasado".

 

Chugú

El "chugú" (que carece de traducción) es una de las ceremonias más importantes del pueblo garífuna, realizada principalmente entre agosto y octubre. Su objetivo primordial es el culto a los ancestros, según el artículo "200 años de presencia garífuna en Guatemala", de la revista Guía Comercial de Izabal, de septiembre del 2002.

Esta festividad por lo regular inicia un jueves y concluye sábado en la mañana. Un día antes llevan al centro ceremonial el menaje, comida, bebida y enseres domésticos (trastes, hamacas, etc.). Llegan familiares y artistas, además de médiums que pueden ser mujeres u hombres, jóvenes o viejos, y cuya función es efectuar el rito ceremonial.

Es común que participen sacerdotes católicos, quienes buscan enlazar su religión con la cultura garinagu (garífuna). "Los curas tienen que venir porque el pueblo garífuna es católico", dice Marta Josefina.

Omar Gamboa relata en una revista especial de Livingston, publicada en noviembre del año pasado, que esta actividad comienza con una pequeña fiesta a ritmo de cantos y danzas; "termina con una ceremonia para saber si los ancestros recibieron de buena manera nuestras ofrendas". Antes y después de las comidas, los espíritus se encarnan en personas.

Anota que los motivos para realizar un "chugú" son varios, entre ellos: consultar con los medios espirituales y buscar soluciones a problemas originados por espíritus malignos.

El color del vestido de las mujeres "lo elegimos para darles gusto a quienes vivieron; en este año decidimos celeste; cada chugú tiene su uniforme", explica Alma Florinda, y agrega que desde hace un año se fueron preparando también para decidir qué comida hacer y a quién invitar.

 

Lo material y lo espiritual

En el ámbito garinagu existen dos mundos: uno de los seres humanos materiales y orgánicos; el otro, de los seres espirituales, que es de mayor jerarquía.

La antropóloga brasileña Benneditha Cantanhêde e Silva, quien ha participado en diferentes "chugús" en Guatemala, sostiene que esta actividad es una junta familiar con deseos de comunicación, una evocación a los difuntos que parte de la energía de las personas para establecer una conexión espiritista.

Benneditha afirma que en las culturas afrodescendientes, como las que existen en Brasil y otros países americanos, en las ceremonias espiritistas los tambores y el lenguaje corporal tienen gran importancia. Precisa tres momentos en los que el ritmo de las percusiones y las danzas se va ampliando para llamar a los espíritus; son como una carnada: "primero: introduciendo; segundo: fortaleciendo; tercero: permaneciendo".

Este rito es un espacio de creencia -indica-; no es sincretismo sino práctica holística sin explicaciones objetivas. "Estando en un chugú hablé con una persona que estaba muerta hacía tiempo; fue como una despedida", dice mi entrevistada brasileña.

Agrega que en este tipo de recreaciones culturales se retroalimenta un sentimiento con un ser querido, en el que una vez alcanzado el trance se establece el diálogo entre personas y espíritus, que con frecuencia lleva al sosiego o bien aleja el desconsuelo.

Es entonces cuando interpreto de mejor manera el comportamiento de Alma Florinda y Marta Josefina, quienes irradiaban un sentimiento de no tristeza, no nostalgia, de remembranzas con paz y afecto, mismo que Benneditha, al no encontrar una palabra en español, optó por describir en portugués: "saudade".

En la madrugada escuché cánticos y tambores, pausados y cadenciosos, previo a que finalizara el "chugú" de la familia Leiva a la orilla de la playa donde, en un ambiente de "saudade", las personas participantes despidieron a sus muertos con velas, cohetes y aguardiente.

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Movidas electorales

 

Rompiendo esquemas

En una actividad aparentemente trivial, en la que se reduce el papel de las guatemaltecas en torno a belleza, cocina y otros quehaceres domésticos, se abrió un espacio de debate político entre mujeres. Durante la inauguración de Expo Mujer 2003, realizada a mediados de agosto, las esposas de los candidatos a la presidencia de la República hablaron acerca de la participación y las necesidades de la población femenina.

A diferencia de eventos similares, en el foro "Propuestas y metas para la mujer guatemalteca, visión de la primera dama" no hubo ningún tipo de agresión entre las representantes de los diferentes partidos. Se centraron en señalar los avances y dificultades en la participación de las ciudadanas, enumerar propuestas para responder a algunas problemáticas concretas y su visión respecto a los nuevos roles que deben asumir mujeres y hombres.

Reconocieron la necesidad de que las mujeres se involucren en el ámbito político para poder avanzar en la democracia. Las cónyuges de candidatos de derecha resaltaron que la baja escolaridad y el analfabetismo son dificultades para que las guatemaltecas participen. Mientras, la compañera de vida de un líder de izquierda señaló que la poca o nula participación se debe a desigualdades sociales, sugirió la adopción de políticas públicas que propicien cambios estructurales para cortar de raíz la discriminación de género y abogó por el cumplimiento de los Acuerdos de Paz.

Respecto a los roles de los sexos, todas consideraron que las responsabilidades deben ser compartidas. Entre las participantes vinculadas a partidos de derecha se puso en el centro el papel de las mujeres en la familia; en tanto, la única expositora de izquierda defendió la promoción de relaciones más equitativas, lo que significa romper esquemas tradicionales que rechazan el protagonismo individual de las mujeres.

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Construyen agenda con referente local

Alrededor de 90 mujeres, representantes de organizaciones de varios departamentos del país, se reunieron a fin de elaborar una agenda política nacional basada en propuestas locales. Con ello buscan definir una estrategia para que sus prioridades sean incluidas en los planes de gobierno de los partidos políticos.

Su finalidad es garantizar que los procesos a favor del avance de la ciudadanía de las mujeres no se vean interrumpidos u obstaculizados por el cambio de gobierno. Una agenda conformada por temas prioritarios y estratégicos para mejorar las condiciones de vida de las guatemaltecas es una referencia clara de sus aspiraciones.

Ellas incluyen demandas de desarrollo y propiedad de la tierra; medidas para erradicar la discriminación étnica y opresión en el ámbito político; recursos para programas públicos dirigidos a la población femenina, y fortalecimiento de la Secretaría Presidencial de la Mujer.

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Instrumento de unidad indígena

Lideresas y líderes de los pueblos maya, garífuna y xinca iniciaron acercamientos con miras a preparar su agenda de participación política. Han realizado dos encuentros regionales, en Quetzaltenango y Huehuetenango; posteriormente tendrán lugar en Escuintla, Jalapa e Izabal.

Contar con un instrumento común como base para trabajar en la construcción de un Estado pluricultural es el objetivo que desean alcanzar mediante la elaboración de una agenda de consenso. Entre sus prioridades destacan la unidad y coordinación entre los pueblos y grupos indígenas, formación cívico-política y una estrategia económica para su participación.

Éste es un esfuerzo más en la búsqueda de la unidad de los pueblos indígenas, afirmó Manuela Alvarado, representante de la Asociación Política de Mujeres Mayas Moloj. Al referirse a iniciativas similares, entre ellas el I Congreso del Pueblo Maya, expresó: "Todas las acciones de las organizaciones para lograr el avance de nuestra participación política y desarrollo socioeconómico son importantes. Esperamos que sean complementarias y fomenten la unión y el debate".

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Falta un proyecto político claro

Integrantes de la Asociación Política Moloj calificaron la exclusión política de las mayas como un problema histórico propiciado por el racismo y la discriminación socioeconómica y de género.

A fin de analizar su participación frente al proceso electoral, Moloj efectuó en agosto un foro público en el que intervinieron como ponentes tres personas con amplia experiencia en la temática.

La antropóloga Lina Barrios aseveró que los partidos políticos utilizan a indígenas para captar votos. Esto puede comprobarse fácilmente al observar las posiciones desfavorables en que se les coloca, por ejemplo, en los listados de candidaturas al Congreso de la República.

Tras hacer un análisis histórico de cómo la población indígena ha sido excluida de la toma de decisiones, el doctor Carlos Guzmán Böckler aseguró que en el país existen posibilidades para la participación política de estos pueblos y, por ende, la de las mujeres mayas. "No hay que esperar a que se nos den las oportunidades; hay que arrebatarles las iniciativas a quienes se han agenciado el poder para sí mismos", expresó.

En eso concuerda la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú Tum, quien opinó que el modelo de pedir ya se agotó; sin embargo, la falta de estrategias es una dificultad que se debe superar. "Mujeres y hombres carecemos de un proyecto definido y claro. Para lograr que nuestra participación sea efectiva tenemos que pasar por todo un proceso que no es únicamente una situación colectiva; también es personal", explicó.

Otra debilidad que ve la lideresa indígena es la ausencia de una cultura política con pertinencia cultural. "Sin que exista", señaló, "aunque vote el 90 por ciento de la población indígena o las mujeres diputadas asciendan al 30 por ciento, eso no garantiza ningún avance".

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Promueven mayor participación

En el marco de su II Encuentro Nacional realizado a fines de agosto, afiliadas al partido Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca de todo el país se pronunciaron a favor de garantizar la participación de las guatemaltecas en la toma de decisiones e incrementar su postulación a cargos de elección popular. Su principal objetivo fue aprobar el plan de acción mediante el cual la URNG ejecutará su política de Equidad de Género.

Durante la actividad discutieron diversas problemáticas que afectan a las mujeres y dieron a conocer su agenda prioritaria, que ya ha sido incorporada al Programa de Gobierno de este partido. El mismo contempla entre sus prioridades impulsar el desarrollo social, brindar seguridad mediante el fortalecimiento de las instituciones civiles, luchar contra el racismo y por la igualdad.

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